Por Mary Velázquez Dorantes

Cada vez que se inicia un nuevo año los mexicanos piensan en toda clase de «rituales», algunos agobiados por el futuro, otros por el amor, la economía, la salud, la diversión, un cúmulo de estrés por el devenir de la vida; sin embargo, no existe ritual humano capaz de adivinar la existencia del hombre.

Desde los amuletos, los objetos denominados de la suerte, o los famosos decretos, parecieran abrir las puertas al misticismo; no obstante, la gran fuerza poderosa que toca la misericordia de Dios no son los hechizos o los rituales del mundo, sino la oración, ese diálogo donde el hombre le expresa y le entrega todo aquello que lo apesadumbra para el próximo 2020.

La oración es la clave para acercarnos al amor infinito de Dios, y poner bajo sus pies los próximos 366 días que están tocando a la puerta. El año nuevo es la gran oportunidad que tenemos para conversar con nuestro Padre y, siendo nuestro Padre, qué podría ser negado a los hijos. Es por ello que en esta edición te proponemos comenzar el nuevo año a través de la oración y el encuentro silencioso con Dios.

ORAR PARA SER FELICES

Una de las preocupaciones más grandes de los mexicanos al recibir un nuevo año es la felicidad. Algunos sufren de crisis existenciales y otros de crisis de ansiedad, como si la espera del próximo año fuera un tormento. La ciencia ha descubierto recientemente que las personas que oran en silencio pueden enfrentar el mundo con mayor optimismo, y combatir la timidez, el temor, el miedo y las preocupaciones irracionales. Se ha demostrado que, gracias a la oración, existen más cerebros felices.

Si el futuro retumba con la incertidumbre o con un escenario tormentoso, la oración es la mejor herramienta para los seres humanos. A través de ella se entabla una cercanía con el Creador y física y espiritualmente se produce la hormona de la felicidad. Por otro lado, los científicos han revelado que las personas que oran continuamente son personas con una mayor salud mental, y con fuertes pensamientos positivos.

Así que, si deseas un año nuevo con mayor felicidad, pon toda tu atención en la oración. Quizás una oración de agradecimiento por el año que se fue y una oración de gratitud por el que viene te haga sentir mucho menos agobiado y con mayor plenitud frente al 2020.

ORAR PARA ESTAR SANOS

Los pasos del tiempo van dejando estragos físicos. Algunas personas reciben el año con el miedo a la enfermedad, al cansancio físico o emocional, a un abatimiento por el peso del tiempo. Y una de las mejores herramientas para dejar de sentir desconcierto sobre la salud lo es la oración.

Una reciente investigación realizada en San Francisco, California, demostró que las personas que oran y dicen plegarias con un acto de fe padecen muchos menos ataques cardíacos, y que aquellos que ya tienen una deficiencia de salud reciben menos cargas de tratamiento médico gracias al poder de la oración. Si tu angustia es tu salud recuerda que, gracias a la oración, podrás tener cambios significativos tanto en tu cuerpo como en tu mente.

Muchos médicos han informado que sus pacientes se han recuperado de situaciones de enfermedad gracias a la oración. Temas como bienestar, salud y longevidad son temas que atosigan a las personas; sin embargo, la oración marca una gran diferencia entre los miedos y la realidad de un nuevo año.

ORAR PARA ESTAR ESTABLES

Las emociones juegan un rol fundamental al momento de recibir un año nuevo. Más del 70% de los mexicanos dice padecer miedo frente al futuro; de ese porcentaje el 45% considera que sus emociones les complican la existencia, tanto para relacionarse con otros como para sentirse plenos consigo mismos.

La psiquiatría, la neurología y la psicología han revelado que la mente humana y su relación emocional se muestran más estables cuando se dedican momentos del día a la oración y meditación espiritual. Las emociones negativas parecen dominar al ser humano, pero del otro lado de la moneda se ha descubierto que la oración desencadena una serie de emociones positivas que ayudan a equilibrar el estado emocional de las personas que la realizan.

La oración ayuda al hombre actual a sentirse reconfortado, a enfrentar episodios de crisis con mayor estabilidad, a observar la vida con plenitud aun cuando existan problemas, la esperanza de vida incrementa y las relaciones interpersonales se vuelven mucho más sólidas.

Recuerda que todo aquello en lo que deseas emplear un ritual, tiene uno solo: la oración.

Celebra este nuevo comienzo a través del diálogo y la conversación íntima con Dios. Dale a Él prioridad a través de un momento de silencio y recibe esta nueva etapa de vida con los fuegos artificiales del silencio orante.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 29 de diciembre de 2019 No.1277