Todo creyente sabe que Cristo «se hizo bautizar por Juan en el río Jordán» (Mc 1, 9). ¿Pero cuál habrá sido el lugar exacto de este hecho?

LO QUE SEÑALA LA BIBLIA

Las Escrituras atestiguan que Juan el Bautista «comenzó a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados» (Lc 3, 3). De lo anterior se deduce que no debió tener un lugar único para este rito exterior de conversión. El apóstol san Juan hace mención de dos de esos lugares donde el hijo de santa Isabel solía bautizar: «Juan seguía bautizando en Enón, cerca de Salim, porque había mucha agua en ese lugar y la gente acudía para hacerse bautizar» (Jn 3, 23). «Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán donde Juan bautizaba» (Jn 1, 28).

Arqueólogos e historiadores aún no se ponen de acuerdo sobre dónde ubicar ese lugar llamado Enón o Ainón. Algunos dicen que estaría al oeste del Jordán (pero no pegado al río), en la región de Samaria, a unos 5 o 6 kilómetros al norte de Salim.

Otros aseguran que Salim es lo mismo que Salem, el lugar donde Abraham encontró a Melquisedec. Y que Salem y Jerusalén podrían ser dos maneras de nombrar a la misma ciudad, de manera que si Enón (Ainón) estaba cerca de Salim (Salem, Jerusalén), el verdadero Enón sería Betania. Para llegar a esta conclusión sólo hace falta agregarle el prefijo bet (= casa), quedando Betenón, Betainón o Betania, que significa «casa (o lugar) de la fuente».

MÁS PROPUESTAS

Pero hay que considerar que la Escritura dice que esa Betania donde Juan bautizaba estaba «al otro lado del Jordán», es decir, en la parte oriental. Y que las dos teorías anteriores de la ubicación de Enón (Betenón, Betainón o Betania) y de Salim (Salem, Jerusalén) las colocan hacia el lado poniente del río.

Así, surge una tercera propuesta: que había otra Betania ubicada al este del Jordán, muy cerca de donde el profeta Elías fue arrebatado al Cielo en un carro de fuego (ver II Re 2), y ahí sería donde Juan habría bautizado a Jesús; además de que, tradicionalmente, por siglos se veneró como tal dicho sitio. Esta otra «Betania» al otro lado del Jordán recibe en algunos manuscritos tardíos el nombre de Betabará.

Hacia el siglo III de la era cristiana se comenzó a identificar como otro posible sitio del bautismo del Señor un lugar en la margen occidental del río Jordán, en un remanso que se forma antes de desembocar en el Mar Muerto, cerca del monasterio griego ortodoxo de San Juan.

TURISMO Y COMPETENCIA

Y por razones nada espirituales sino más bien turístico-comerciales, actualmente hay dos centros, en dos diferentes naciones —una de religión judía y otra de religión musulmana, ambas incapaces de reconocer el valor del bautismo sacramental—, que hoy compiten entre sí haciendo propaganda para convencer a personas de todo el mundo para que visiten «el verdadero lugar donde Jesús fue bautizado» y que, a su vez, se bauticen ahí.

Uno de estos lugares, con mucho el de mayor éxito económico, está en Israel, en un paraje sobre el río Jordán llamado Yardenit.

Yardenit quiere decir «pequeño Yarden», y «Yarden» significa Jordán en hebreo. Yardenit está en el extremo sur del lago de Tiberíades (también llamado lago de Genesaret o mar de Galilea). El gobierno israelí instaló ahí todo un centro comercial, donde se vende de todo, incluida agua del río Jordán. Aproximadamente un millón de visitantes, casi todos ellos de denominaciones protestantes, acuden ahí cada año a bautizarse, convencidos de que es «el verdadero» lugar donde Cristo fue bautizado.

El otro lugar promocionado por las mismas razones se ubica, ahora sí, «al otro lado del Jordán», es decir, en lo que hoy es Jordania. Fue visitado en mayo de 2009 por Benedicto XVI, y el gobierno musulmán de aquella nación quiso aprovechar la estancia del vicario de Cristo en Tierra Santa para promocionar de forma turística aquel sitio que constituye un importante yacimiento arqueológico.

Este sitio fue meta de peregrinación desde los inicios del cristianismo, como lo demuestran las ruinas arqueológicas de más de veinte templos, grutas y piscinas bautismales que se remontan al período romano y bizantino. Habrían sido las vicisitudes históricas las que interrumpieron después las peregrinaciones a este lugar, y que los jordanos ya relanzaron, con un proyecto de construcción de cinco templos en este lugar para acoger a los peregrinos.

UNA ACLARACIÓN

La beata estigmatizada Ana Catalina Emmerick, si bien no podía levantarse de la cama debido a su condición, «viajó» espiritualmente por Tierra Santa gracias a las visiones sobrenaturales que Dios le concedió, y de hecho las descripciones que hizo de estos «viajes» suyos fueron de mucho utilidad a la arqueología bíblica para encontrar sitios sagrados.

Ella describió, respecto de los lugares donde Juan bautizaba, que él primero lo hizo «en Ainón [Enón], cerca de Salem [Salim]. Luego en On, frente a Bethabara [Betabará], en la parte occidental del Jordán, no lejos de Jericó. El tercer lugar fue al este del río Jordán, bautizando más al norte. Después volvió a bautizar en Ainón, donde fue capturado por Herodes». Especificó que «Ainón está situada al otro lado del Jordán, al norte de Salem», es decir, a la inversa de como se propone en el mapa de esta página.

Del bautismo de Jesús menciona: «Jesús partió… al bautismo de Juan», y del valle de Jericó «quedaban aún dos horas hasta el lugar donde bautizaba Juan». En el lugar «las aguas del Jordán se dividieron en dos y se levantó sobre la superficie una pequeña isla… Era el mismo lugar por donde los hijos de Israel pasaron el Jordán con el Arca de la Alianza y donde Elías dividió con su manto las aguas… Juan y sus discípulos… acomodaron un puente hasta la islita». Ahí Jesús fue bautizado en una pila bautismal «hecha en una excavación escalonada, de forma octagonal» donde Juan no había bautizado todavía a nadie porque la reservaba para el Salvador.

TEMA DE LA SEMANA: «CREO EN UN SOLO BAUTISMO…»

Publicado en la edición impresa de El Observador del 12 de enero de 2020 No.1279