Por José Francisco González González, obispo de Campeche

Por la narración evangélica, al hablar de los Magos de Oriente se asocia su figura con los regalos llevados en ofrenda a Jesús-Niño. Mucho se ha debatido si ellos eran reyes de algún lugar, o estudiosos de los astros, o sabios de algún pueblo o magos.

San Mateo menciona las tres ofrendas: Oro, material precioso, símbolo del poder económico; incienso, elemento utilizado para hacer referencia a algo religioso, relacionado con Dios; y la mirra, material amargo, que se utilizaba para embalsamar muertos y también como material de penitencia.

La presencia de los magos nos hace comprender que Dios se manifiesta a todos los hombres. De manera anticipada, alude a que los pueblos no judíos de Oriente llegarán a reconocer y adorar al Niño. Los magos siguen la luz, la estrella, que les guía hasta Jerusalén. Quizá pensaron que había nacido el nuevo rey en el palacio de Herodes, un hijo del Rey. Eso no fue verdadero, por tal motivo, se sorprenden por el anuncio: Herodes se sobresaltó, y toda Jerusalén con él (cf. Mt 2,3).

Pensaban encontrar un rey en cuna de oro; pero lo encuentran en brazos de su Madre, una mujer sencilla, esposa de un carpintero (Mt 2, 13). Los magos no sienten la mala intención de Herodes. Es un ángel, quien les previene. Herodes se enoja, y va a mandar un genocidio, asesina a los niños de la región, en torno o menores a los dos años (Mt 2,16).

NÚMERO TRES

El número tres, en la tradición bíblica, es signo de perfección y totalidad. Veamos algunos ejemplos en otras dimensiones humana-social y socio-cultural.

  • Tres elementos: Fuego, aire, tierra;
  • Tres tiempos: presente, pasado y futuro;
  • Tres formas del pueblo: Sociedad, religión, cultura;
  • Tres poderes: legislativo, ejecutivo, judicial;
  • Tres principios del movimiento: Causa, efecto, fin;
  • Tres vías de medición: Principio, medio, final;
  • Tres medidas: Largo, ancho y profundidad;
  • Tres colores graduales básicos: azul, amarillo, rojo.
  • Tres dimensiones de expresión: Pensamiento, palabra, escritura;
  • Tres mundos: físico, intelectual, divino;
  • Tres reinos: vegetal, animal, y humano;
  • Tres aspiraciones humanas: libertad justicia, paz;
  • La familia sublime: padre, madre, hijos;

Además, los magos representan diversos sentidos:

  • La presencia divina, Dios Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo;
  • Las tres razas existentes: Negro, blanco y oriental;
  • Las tres culturas conocidas: África, Asia y Europa;
  • Los tres clases sociales: Alta, media y pobre;
  • Tres edades del hombre: Juventud, madurez y ancianidad;

Por los tres regalos ofrecidos por los magos a Jesús, se puede encontrar algunas aplicaciones simbólicas:

  • Tres componentes de la naturaleza humana: cuerpo (oro), espíritu (incienso) y alma (mirra);
  • Tres aspectos humanos: cuerpo (oro); espíritu (incienso) y pecados (Mirra);
  • Tres fuerzas internas: Fortaleza (oro), divinidad (incienso) y debilidad (mirra);
  • Tres niveles: mundo (oro), cielo (incienso) y purgatorio (mirra);
  • Tres niveles: natural (oro);  supra-natural (incienso); Sobre-natural (mirra);
  • Tres sentidos: material (oro); espiritual (incienso), racional (mirra);
  • Tres tipos de alma: animal (oro), humana (incienso), vegetal (mirra);
  • Tres niveles del conocer: lógica (oro), fe (incienso), duda (mirra);
  • En el nivel teológico tendemos la imagen de los tres regalos:
  • Las tres virtudes teologales: Caridad (oro), fe (incienso), esperanza (mirra);
  • Los tres grados del bautismo: Rey (oro), sacerdote (incienso), profeta (mirra);
  • Los tres niveles espirituales: mundo (oro), cielo (incienso), infierno (mirra);
  • Tres niveles del saber: correcto (oro), verdad (incienso); incorrecto (mirra)
  • Tres niveles del conocimiento humano: científico (oro), divino (incienso), empírico (mirra);
  • Tres aspectos del misterio de Cristo: Realeza de Jesús (oro), Hijo de Dios (incienso), misterio de la pasión (mirra);
  • Tres respuestas cristianas a Dios: la virtud (oro); la oración (incienso); sufrimiento (mirra).

Digamos con el profeta Isaías:

¡Todos se reúnen y vienen a Ti!