Queridos amigos del mundo; hace más de 2000 años tuvimos la fortuna de haber sido elegidos por el Altísimo, como los primeros hombres extranjeros que verían la Luz de un nuevo Ser, el Ser más incorruptible de esta tierra, El Príncipe de la Paz, el Hombre que levantaría al mundo de las tinieblas.

Nos llevó días seguir una estrella, no sabíamos dónde nacería ni las condiciones en que lo encontraríamos, pero nuestro corazón ansiaba ver ese rostro iluminado por el amor. Nuestro ser terrenal nos llevó a buscarlo en un palacio o por lo menos que nos dieran referencias de este Ser. Desafortunadamente el hombre que mantenía el poder de aquellas tierras no entendía el mensaje proveniente de lo alto.

Cegado por su ambición de poder y egoísmo, pensando que el nuevo Ser lo destronaría, armó a su ejército, ejecutando a miles de inocentes indefensos. Después de haber encontrado a este Pequeño en una humilde cueva, cuyas sabanas era el pasto seco, con el cobijo caluroso de dos jóvenes padres, nos dimos cuenta de que el Rey Mesías formaría su reinado de Amor y Paz.

Por fortuna se nos fue avisado en sueños de la orden criminal de Herodes. Ayudamos a la familia a escapar. Tiempo después, miles de niños habían sido ejecutados; su crimen, tener la misma edad que el pequeño Niño de Belén.

Queridos amigos: han pasado más de 20 siglos y con tristeza vemos que la historia del criminal Herodes el Grande se repite millones de veces, cuando naciones e individuos privan de la vida a tantos inocentes que no piden venir al mundo, ni tampoco pretenden quitarle los sueños a nadie. Muchos se han dejado guiar por el egoísmo, pensando que un niño puede robar los sueños o aspiraciones de alguien, sin darse cuenta que son estos chiquitos los que alimentan los sueños y aspiraciones de cada persona.

No robemos la inocencia a los pequeños, no hay que convertirnos en un Herodes más. Abracen a nuestros pequeños y sientan ese fuego de ternura que derriba cualquier espada de poderío. Sientan lo mismo que sentimos al ver al que ahora es el Salvador del Mundo.

Texto: InfoMed

Publicado en la edición impresa de El Observador del 5 de enero de 2020 No.1278