Georges Chevrot (1879-1958) fue un sacerdote francés, párroco de Saint François-Xavier de París, que también fue un notable autor de libros de espiritualidad. Uno de ellos se titula Las pequeñas virtudes del hogar, que viene a ser un concentrado de 14 charlas que el padre Chevrot preparó para comentarlas en un programa de radio semanal de Radio Luxemburgo.

En él sostiene que ciertas pequeñas «virtudes no causan una ruidosa admiración; pero, cuando no aparecen, las mutuas relaciones entre los hombres son tirantes, difíciles, e incluso borrascosas, hasta el punto de terminar, a veces, desastrosamente».

Más aún, «es necesario ejercitarse en las pequeñas virtudes, sin las cuales las grandes son a menudo falsas y engañadoras».

Las pequeñas virtudes hacen soportable y agradable la vida cotidiana, y son las que se deben aprender en casa. Por eso proponemos iniciar este nuevo año trabajando por fomentarlas en el hogar, a fin de que, al salir al mundo, podamos contribuir, en cualquier ambiente en que nos movamos, a generar un ambiente de paz y cordialidad:

CORTESÍA

Todo el mundo, sea cual fuere su condición, tiene derecho a nuestra consideración. Con nuestro vocabulario y actitudes hay que suavizar las rudezas que impiden expresar los sentimientos de afecto que experimentamos por los otros.

HUMILDAD

La humildad no consiste en esconderse para no hacer nada, sino en no enorgullecerse o admirarse cuando se ha hecho mucho y muy bien.

GRATITUD

«Gracias» es la palabra alegre que introduce en el hogar la cortesía, el buen orden y la serenidad.

Esta virtud es la más utilizada, pero poco valorada por la mayoría de las personas. Hay que trabajar en que se retome el significado tan enorme de la palabra «gracias» y que no sea meramente como un saludo más.

SINCERIDAD

Es un decir «sí» cuando es «sí», y «no» cuando es «no». Sin embargo, esta importante virtud debe ser trabajada junto con la benevolencia.

DISCRECIÓN

No toda la verdad debe decirse, en especial si se trata del bien de la persona a quien se habla. No significa que hay que mentir ni tampoco ser cómplice acallando una acción deshonesta, sino que hay que emplear el arte de discernir para así determinar qué debe decirse en cada caso, así como la forma de expresarlo.

La virtud de la discreción también va encaminada a no querer enterarse o enterar a los demás de todo si no es necesario.

ESPERANZA

Esperar es tener confianza en el día de hoy; no en los acontecimientos imprevistos, sino en Dios que los dirige y que nos ama. Es una virtud que invita a vivir con intensidad el hoy, libres
de temores.

BUEN HUMOR

Hay que empezar a mirar el lado bueno de las cosas y los bellos aspectos de las personas. Pero no debe confundirse el buen humor con la manía de bromear de todo y a cada paso.

BENEVOLENCIA

Consiste en juzgar al prójimo de manera comprensiva, y sin tratar de disminuir sus méritos, sino regocijándose por sus virtudes y sus éxitos.

ECONOMÍA

Esta virtud consiste en procurar que nada se pierda, y en sacar en cada cosa el mejor partido posible. El padre Chevrot explica que la virtud de la economía no está peleada con la virtud de
la generosidad.

PUNTUALIDAD

Puntual es quien cumple exactamente lo que debe. Por tanto, la falta de puntualidad supone una falta de caridad y de justicia hacia nuestro prójimo, y puede ser señal de una gran dosis de egoísmo.

DILIGENCIA

Consiste en apreciar el trabajo, ejecutarlo con ánimo, alegremente y lo mejor posible.

PACIENCIA

Esta virtud permite soportar las enfermedades y afrontar los obstáculos. Pero no significa callar ante una injusticia, pues eso sería cobardía y apatía.

PERSEVERANCIA

Esta virtud es la que hace posible el desarrollo de todas las anteriores. La perseverancia y la paciencia generalmente van juntas si se quiere conseguir el éxito.

TEMA DE LA SEMANA: EL PERDÓN, LA RECONCILIACIÓN Y LA PAZ

Publicado en la edición impresa de El Observador del 5 de enero de 2020 No.1278