Hay gente absolutamente convencida de la visita de seres de otros planetas a la Tierra por un par de fenómenos: el de los numerosos avistamientos de OVNIs, y el de los presuntos secuestros conocidos como «abducciones» extraterrestres.

De los avistamientos, reportados desde hace décadas por todo el mundo, hay que decir que no son en sí mismos «pruebas» de la visita de seres de otro mundo. OVNI (en inglés UFO) son las siglas de «objeto volador no identificado»; por tanto, OVNI no significa «platillo volador» o «nave espacial alienígena». Cualquier cosa que cruce el firmamento y no logre ser entendida por un individuo, es verdaderamente un OVNI para ese individuo, no importa si el objeto es un avión, helicóptero, papalote, globo, centella, ave o artefacto militar experimental.

Las fotografías y videos de objetos voladores sin identificar que se exhiben para «demostrar» la presencia de visitantes de otros mundos son de una increíblemente sospechosa mala calidad: borrosas, mutiladas, con la cámara sacudiéndose constantemente. Y cuando los investigadores serios analizan las imágenes, generalmente descubren su origen fraudulento o bien la explicación lógica del fenómeno.

En cuanto a las «abducciones» o supuestos secuestros de seres humanos, llevado a cabo por criaturas extraterrestres con el objeto de someterlos a experimentos diversos en el interior de sus naves, debe buscársele una explicación racional, y, de hecho, la tiene: se trata de un fenómeno que tiene que ver con el folclore y con la psicología de masas, aunado a lo que la medicina llama «parálisis del sueño» y que llega a observarse cuando el individuo está en un estado entre el sueño y la vigilia, lo que deriva en alucinaciones, imposibilidad de moverse y ansiedad. Llegan a experimentarla hasta el 50% de las personas.

TEMA DE LA SEMANA: ¿Dónde estamos en el cosmos?

Publicado en la edición impresa de El Observador del 9 de febrero de 2020 No.1283