Por Mary Velázquez Dorantes

Nada más paralizante para los seres humanos que el miedo, que provoca grandes efectos contradictorios en el hombre. Existe el miedo al futuro, al compromiso, a las responsabilidades de la vida cotidiana. Se trata de un tren que no baja pasajeros, sino que sube constantemente personas que viven aisladamente dentro del miedo.

El miedo es la única emoción que se aprende, y la interacción con las personas en ciertas ocasiones puede producir multiplicidad de miedos, a diferentes escalas y con diferentes intensidades, por eso suena tan común que las personas sufran de ataques de pánico o ansiedad, es un huracán que sacude al siglo XXI.

En esta edición abordaremos las formas para combatir el miedo y las formas que nos pueden ayudar a utilizarlo como una estrategia de cambio y adaptación.

FRENAR LA EMOCIÓN DEL TEMOR

Los psicólogos han estado observando que durante los últimos diez años las personas padecen enfermedades emocionales e incluso mentales producto de miedos enraizados. Para la psiquiatría el miedo es una emoción rodeada de otras emociones, entre ellas está el desprecio, la agresión, la decepción y el remordimiento; por lo tanto el miedo, cuando llega a la mente humana, es difícil de combatir y desechar. Para ello es necesario un espíritu que cultive la aceptación, la receptividad, el amor, como una estrategia opuesta al temor.

El hombre moderno debe aprender a cerrar la puerta del temor con decisiones firmes, observando los hechos con realidad y asertividad. Para desatorar el miedo los expertos dicen que la primera etapa es aceptar que se va a perder algo, y como en la realidad del mundo global nadie quiere perder, esta es la etapa más difícil, por lo tanto los primeros pasos radican en aceptar el desalojo del miedo como emoción, despedir las formas de manipulación que el miedo puede hacer de nosotros y generar acciones en las que no se acostumbre a la convivencia con esta sensación.

CUIDADO CON HUIR DEL MIEDO

Nada más atractivo en la actualidad que el hecho de huir de las emociones o las situaciones, pero nada más peligroso que continuar haciéndolo. El miedo es un desconocido que busca instalarse cómodamente en la vida cotidiana. No podemos ir evitando los miedos porque entonces se irán incrementando para dejar pasar a la obsesión, las fobias, las manías y la ansiedad, sensaciones que no son el miedo en sí mismo, sino las formas en cómo el miedo puede trabajar.

Una forma sencilla para enfrentar el miedo y dejar de huir de él es enfrentándolo, de manera inteligente, con determinación, y sin culpa.

Los pensamientos del hombre actual son una bomba de temor. Actúan como mecanismos que generan otras emociones tóxicas, así que, cuando se enfrenta al miedo de frente, se puede evitar una catástrofe emocional.

EL MIEDO NO ES UNA FANTASÍA

Actualmente el miedo viene disfrazado y pareciera que se vive en una fantasía muy diferente a la realidad. Las personas tienen miedo de estar con otras personas, tienen miedo de sí mismas, miedo al entorno, miedo de actuar, miedo de ser. El 70% de las fobias proviene de una fantasía donde el miedo se instaló, mientras que el 98% de los ataques de pánico son producto de miedos que son irreales pero con una cara muy real.

La ciencia ha descubierto que los seres vivos, entre ellos el hombre, no pueden ignorar la presencia del miedo, pero en muchas de las ocasiones el hombre reconstruye al miedo gracias a su imaginación; por lo tanto el miedo pareciera un invento moderno.

Para evitar la peligrosidad de esta situación es importante reconocer la naturaleza humana, incrementar la seguridad personal; las personas pueden tener miedo de los elefantes, pero si en su comunidad no hay elefantes, entonces deben dejar de tener miedo de ellos.

Es cierto que debemos estar alerta en el mundo que habitamos, pero también es cierto que el miedo es un mecanismo muy viejo para aprender a encender esa alerta. Sin embargo, la mente humana no debe abusar de dicho mecanismo porque entonces afectará nuestra salud emocional. Debemos aprender a manifestar nuestros temores, a observarlos seriamente y ver la credibilidad de los mismos, y entonces, cuando estén tan claros, aprender a decirles no. No podemos caer en un miedo colectivo: es la gran catástrofe de la vida actual.

Vencer los miedos

  • » Miedo a lo desconocido. Recuerda que en los momentos de oscuridad puedes encender la luz de la fe que Dios te regaló.
  • » Miedo al fracaso. Descubre tus verdaderos anhelos, esos que Dios ha puesto en tu corazón para que seas feliz y los pueda seguir.
  • » Miedo al que dirán. Debes pedir consejo de ser necesario, pero decide fiándote de tu intuición y siendo responsable de tus decisiones.
  • » Confianza. En este ejercicio la confianza es primordial, son las alas que necesitas para seguir tu camino.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 9 de febrero de 2020 No.1283