Por Mary Velázquez Dorantes

TODOS PODEMOS SER CASTOS

Paso número uno: la castidad no es una negación a nuestra sexualidad, todos podemos vivir un noviazgo casto, convencidos que es el tiempo para conocer y descubrir la vocación del amor y prepararse para un matrimonio. Ser castos no significa menospreciar la sexualidad humana, sino, como diría San Juan Pablo II, es la herramienta para defender el amor del egoísmo y a la persona amada. Se trata de una virtud espiritual que defiende al amado de los peligros mercantiles del sexo y el morbo, peligros incluso agresivos para la persona y su dignidad.

SER PUROS EN EL AMOR

El noviazgo es un momento de conocimiento donde la personalidad de uno se comparte con la del otro.

Es donde surgen las raíces del amor para saber quiénes son. No es un reto fácil aprender amar al otro, pero sí una aventura que exige paciencia y armonía interior.

El amor puro también es una forma de vivir en castidad, vigilando el poder sexual de los pensamientos y la imaginación sexual. Cuando el enamoramiento llega existen varias etapas, una de ella es la tentación de la exploración sexual. Todavía no es un amor maduro, libre de momentos de tentación, por ello es necesario trabajarlos, tener fuerzas para comprender que hay pulsaciones que pueden ser gobernadas con voluntad y templanza.

APRENDER A DECIR NO

Todo es efervescente. Las relaciones cada vez son más exprés, están dejando huella de dolor en las nuevas generaciones porque pareciera que es importante anunciar un noviazgo al extremo. Aquí se conjuga el poder de las redes sociales, sin embargo, si consideras que vas muy rápido, que el exterior te presiona para dar el siguiente paso, aprende a decir no. Los límites, incluso en el noviazgo, son muy relevantes, muchas relaciones comienzan y se esfuman rápidamente exhibiendo la sexualidad y el goce sexual como un mero intercambio. Decir no es de personas valientes, de personas que saben apreciar su persona y la del otro.

FORTALECE TUS RELACIONES EXTERIORES

¿Cómo es que puedo ser casta cuando los otros no lo son? Rodeándote de personas que quiera compartir el mismo valor y la misma virtud. No es un tema para “especies raras”, sino al contrario, el círculo social al que pertenecemos se puede elegir en libertad: los amigos, compañeros y personas que nos rodean se pueden fortalecer.

Es una especie de vocación humana buscar construir puentes con otros para compartir objetivos en común. Aquí es importante saber detectar cuando los otros te invitan a la zona de peligro: situaciones y contextos donde todo se puede desbordar, detectando si lo que se está haciendo es riesgoso, incluso lo que se ve o se escucha; cuidar de las imágenes y de las canciones porque también éstas pueden ser peligrosas.

La castidad es una forma de vida donde el noviazgo se disfruta plenamente y es la herramienta para desarrollar un amor pleno. No quiere decir que en el proceso no habrá dificultades para vivirlo, pero un buen punto de partida es el diálogo: si ambos están de acuerdo, podrán hacerlo. Amar en libertad y sin miedo son los frutos de la castidad.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 28 de enero de 2024 No. 1490

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