Por Sergio Ibarra

El reconocimiento de los microorganismos en el cuerpo humano y en todo el entorno que lo rodea, desde que el científico genial Luis Pasteur los puso en evidencia, se ha convertido en un área de especialidad del conocimiento. El estudio de los microrganismos que conocemos como virus y bacterias y de su impacto en la vida animal y en la humana, es hoy parte del mundo de la ciencia.

El conocimiento del siglo XXI ha detectado que, como toda buena amenaza, estos microrganismos evolucionan y son capaces de propagar su reproducción y en consecuencia su población en distintos espacios. Entre los virus que se encuentran en el cuerpo humano están los que conocemos como gripes o catarros. Ante la disminución de defensas hacen su aparición hasta convertirse en una enfermedad mortal.

La Comunidad Europea publicó una estadística el 1 de marzo de 2020, presentando la penetración del coronavirus por cada millón de habitantes. Corea del Sur y China son los primeros lugares; sin embargo, en los siguientes aparecen Bahréin, San Marino e Italia. Lo que indica que no es solo el número absoluto de casos, sino su relativo impacto contra la población en donde se está presentando. México no figura en esta estadística. El último lugar es Alemania con uno por cada millón.

El coronavirus claro que es un riesgo como lo son el montonal de virus que nos rodean. Sin embargo, el mayor riesgo, como siempre, somos nosotros. No tuvieron que pasar muchos días para que de inmediato uno de los virus más graves que aquejan a los millones de pobres de todo el mundo, hiciese su aparición: la especulación y el oportunismo. Las casas de bolsa presentaron bajas que casi se asemejan a la «crisis» del 2009.

En mala hora se aparece para México este mal que viene a propiciar más ingredientes contra la economía de la Patria y que ésta pueda sufrir un colapso mayor al inducido en 2019 con el decrecimiento de la economía, rompiendo la inercia histórica de que la economía nacional se mueve con la de EE.UU. Esperemos, por el bien de la humanidad, que se controle en breve y desaparezca la especulación.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 8 de marzo de 2020 No.1286