Estamos viviendo tiempos que nos obligan a reinventar nuestra forma de estar en casa

Por María del Castillo / Aleteia en El Observador

De la noche a la mañana, en un gran número de países las personas se han visto afectadas por una situación totalmente imprevista. Pero no todos reaccionamos igual ante los cambios ni tenemos la misma capacidad de adaptación.

Podríamos experimentar cierta frustración al ver que el tiempo en casa no nos rinde tanto como pensábamos y que nuestras expectativas no llegan a cumplirse. Ante esto, es fácil caer en la culpabilización.

Sin embargo, pasamos por alto que el carácter lo conforman elementos congénitos (recibidos de forma innata) y elementos adquiridos mediante el propio aprendizaje y la educación recibida.

A ese conjunto de elementos innatos los denominamos temperamento. Esta parte de nosotros nace de nuestra propia fisiología, y no podemos modificarla, ya que nos es dada por naturaleza. Sin embargo, nuestro carácter, aunque está condicionado por el temperamento, no depende exclusivamente de éste, sino que se puede educar trabajando la voluntad y consolidando la práctica de los hábitos.

CONOCE TU CARÁCTER

Según tu carácter, tendrás una actitud distinta para afrontar situaciones adversas, como ésta que estamos viviendo ante la pandemia del coronavirus. Tu carácter está configurado por tres factores:

EMOTIVIDAD

Hace referencia al nivel de intensidad de respuesta a las distintas situaciones. En los extremos distinguiríamos a las personas emotivas, cuya respuesta es más enérgica, pasional, expresiva e impulsiva, de las no emotivas, que generalmente son más apáticas, muestran mayor indiferencia y pocos cambios de humor.

ACTIVIDAD

Se refiere a la capacidad de responder a un estímulo mediante la acción.

Las personas de perfil más activo tienden a ser más curiosas y prácticas, lo que las convierte en grandes aprovechadoras de tiempo.

Por el contrario, los no activos se mostrarán más calmados y canalizarán sus inquietudes hacia el pensamiento, de forma que serán propensos a procrastinar las tareas.

RESONANCIA

Se trata del “eco” o repercusión que dejan los acontecimientos en la conciencia de las personas. En este sentido, distinguimos entre:

Los de resonancia primaria, que se mostrarán más fácilmente alegres y optimistas. Por su lado, los de resonancia secundaria tenderán a ser más precavidos, pero dados al pesimismo y al excesivo realismo.

Es fundamental conocerse para aprender a respetar tus propios procesos de adaptación. En la medida en que te conozcas podrás ir potenciando las áreas de tu carácter que están aún por entrenar.

Artículo original publicado en Aleteia

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 29 de marzo de 2020 No.1290