Por José Ignacio Alemany Grau, obispo

Reflexión homilética 17 de Mayo de 2020

Jesús nos advirtió que no nos dejaría huérfanos porque subía al cielo para enviar el Espíritu Santo.

Con esto no quiso decir que Él se iba del todo ya que prometió poco antes de su ascensión: “Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo”.

Qué gozo. Jesús y el Espíritu Santo siempre están con nosotros, que somos su Iglesia.

  • Hechos de los apóstoles

Tengo que reconocer que el diácono Felipe siempre me ha caído muy bien.

Hoy nos cuentan los Hechos que Felipe bajó a Samaría y predicaba allí a Jesucristo.

Eran muchos los que iban a escucharle porque se hablaba de los milagros que hacía y que ellos podían constatar.

Curaba paralíticos, lisiados, liberaba posesos y “la ciudad se llenó de alegría” con la valentía y generosidad que le caracterizaba.

Admiramos la comunión de la Iglesia primitiva ya que cuando los apóstoles se enteraron de que en Samaría habían acogido la Palabra predicada por Felipe, enviaron a Pedro y Juan para que los confirmara en el Espíritu Santo.

La confirmación la hacían mediante la imposición de manos y, así los bautizados por Felipe, recibían el Espíritu Santo. Esto aumentaba el número de los creyentes.

  • Salmo 65

Es un salmo de pura alabanza en el que se nos pide:

“Aclamad al Señor tierra entera. Tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria”.

El salmista pide que la tierra entera se postre ante el Señor y termina con este testimonio personal:

“Fieles de Dios venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo”.

  • Carta de Pedro

El apóstol nos pide que demos siempre “razón de nuestra esperanza” para que cuantos vengan a nosotros, pidiéndonos explicaciones sobre la fe, tengan una respuesta respetuosa y mansa, viendo cómo soportamos las calumnias y malos tratos, puedan descubrir al Señor Jesús.

El apóstol tiene esta frase interesante y práctica:

“Mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal”.

  • Verso aleluyático

Es un versículo que está a continuación del párrafo evangélico de hoy y que nos ofrece uno de los más grandes regalos que nos ha hecho el Señor. Meditémoslo:

“El que me ama guardará mi Palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él”.

La Santa Trinidad viene a nosotros: el Padre, el Hijo y el Amor que es el Espíritu Santo.

  • Evangelio

Pertenece a la conversación de Jesús con sus discípulos durante la última cena.

Son ideas profundas.  Podemos meditar en cada una de ellas porque nos ayudarán a santificarnos que es lo que pretende Jesús.

+ Para demostrar que nuestro amor es verdadero es preciso cumplir los mandamientos de Jesús.

+ Jesús promete pedir al Padre Dios que nos regale “otro Defensor” que va a permanecer siempre con la Iglesia y es el Espíritu de la verdad.

Es interesante pensar que el mundo no puede recibir este Espíritu pero los que son de Cristo lo conocen porque sienten su presencia en el corazón.

+ Por otro lado, Jesús advierte que su despedida no es definitiva, porque aunque el mundo no se enterará, los suyos sí sentirán su presencia y habrá la comunión más maravillosa que nadie pudo imaginar:

Jesús con el Padre, los suyos con Cristo y Cristo con ellos.

Es interesante cómo recalca Jesús que es necesario cumplir sus mandamientos para no separarse nunca de Él ni del Padre.

Durante los próximos días invoquemos con la liturgia al Espíritu Santo para que en la fiesta de Pentecostés que se avecina la Iglesia se llene de su amor.