Aprovechando el confinamiento mundial a causa del SARS-CoV-2, el holandés Bas Uterwijk, fotógrafo de Amsterdam, experto en animación 3D y efectos especiales, decidió ocupar su tiempo convirtiendo imágenes de famosas pinturas y estatuas en lo más parecido a una fotografía.

De este modo usó retratos de personajes históricos como Napoleón, Geroge Washington o Vincent van Gogh, e hizo versiones tan realistas de ellos que efectivamente parecen fotos. El resultado final de su extenso trabajo ha sido asombrosamente bueno en algunos casos, mientras en otros puede calificarse como aceptable.

Ahora bien, Bas Uterwijk hizo lo mismo respecto de una pintura que representa a Jesucristo, causando polémica. Para empezar, muchos medios seculares han publicado que se trata de “el aspecto real” de Jesucristo, y se alegran de que “Jesús no es como imaginábamos”, pues el artista holandés lo presente con piel morena y ojos cafés, y no como “el Vaticano siempre ha mostrado a Jesús: rubio y de ojos azules”.

Por lugares y épocas

El Vaticano nunca ha vendido la idea de un Cristo anglosajón, y quienes hacen esta acusación olvidan que en la historia de la Iglesia a Jesucristo se le ha representado de maneras distintas, comenzando con las pinturas de las catacumbas ROMANAS, cuando al Señor se le dibujaba con vestiduras y aspecto romano, por tanto, afeitado y con cabellera corta, si bien la intención no era la de hacer su retrato sin de representar algún pasaje del Evangelio.

Cada época ha incorporado a las pinturas del cristianismo elementos propios: vestimenta, edificaciones, etc. Y también cada lugar. Así, en Europa la tendencia a partir del Renacimiento fue representar a Jesús como un europeo, mientras que en Etiopía las pinturas muestran al Señor con rasgos negroides, y en Japón no faltan los retratos de Jesús y María con los ojos rasgados y vistiendo kimonos.

La imagen base

Por otro lado, la “fotografía” que hizo Bas Uterwijk se basa en una conocida pintura del Señor de la Misericordia.

Ciertamente Jesucristo se le apareció a santa Faustina Kowalska y le pidió que se hiciera un retrato suyo tal y como ella lo vio, pero también es verdad que el resultado de la pintura, de 1934, desencantó a la santa al grado de llorar al ver que la imagen “no reflejaba” toda la hermosura de Jesús.

Igualmente hay que señalar que esa pintura, la original, estuvo escondida mucho tiempo para ponerla a resguardo del gobierno comunista, y que, mientras, se hizo pintar por otro artista otra imagen, la más conocida, que estuvo lista en 1943 y que fue expuesta en una capilla; así, si los soviéticos atentaban contra una imagen, sería contra la segunda.

Entre el rostro de la primera y la segunda imagen no hay mucho parecido; y si la primera no lograba retratar verdaderamente al Señor, mucho menos la segunda. Y esta segunda es la que usó Bas Uterwijk para hacer la “foto” de Jesús.

El Jesús con apenas dos dedos de frente

Hace 18 años, en diciembre del 2002, Mike Fillon publicó en la revista “Mecánica Popular” el artículo “El verdadero rostro de Jesús”, donde defiende el trabajo del científico forense Richard Neave, ex profesor de la Universidad de Manchester, en Inglaterra.

Fillon asegura que la imagen que se tiene de Jesús en el mundo occidental, como un hombre alto, delgado, con cabello largo y castaño claro, por muy familiar que sea “es inherentemente defectuosa. Una persona con estas características y porte físico se habría visto muy diferente a todos los demás en la región donde Jesús vivió”.

Fillon dice esto porque a Richard Neave se le ocurrió reconstruir un retrato del Mesías después de haber examinado tres tipos de cráneos semitas de todo Galilea, en el norte de Israel, empleando métodos generalmente utilizados para identificar a las víctimas de diversos crímenes. Así, tras un supuesto estudio minucioso de lo que dice la Biblia, el resultado de la antropología forense fue un Jesús simiesco, con apenas dos dedos de frente.

Efectivamente, esta técnica utilizó la primatología y la paleoantropología (el estudio de los primates y la evolución humana) para decidir que Jesús tenía aspecto de cavernícola.

TEMA DE LA SEMANA: BUSCANDO EL VERDADERO EL ROSTRO DE CRISTO

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 26 de julio de 2020. No. 1308