Yizbeleni Gallardo es una joven politóloga mexicana quien, tras vivir un reencuentro con Cristo, ha querido indagar sobre las verdaderas raíces de la identidad de México. Una de sus conferencias es: “El impacto político de la Virgen de Guadalupe en el marco nacional e internacional”. Aquí hay algunas ideas sorprendentes que Gallardo encontró sobre el Acontecimiento Guadalupano y su importancia en la consoli-dación mexicana:

  • No existe una persona o un signo de la cohesión o la identidad en México que esté por encima de la Virgen de Guadalupe. Han existido algunos entes de cohesión nacional, pero han sido momentáneos.
  • En el siglo XVI la evangelización de América había estado dando muy pocos frutos. Hay documentos de la época que demuestran que los misioneros franciscanos estaban a días de regresar a Europa porque no había forma de evangelizar esta tierra.
  • Entonces suceden las apariciones de la Madre de Dios en el Tepeyac, y con ello ocurre la reconciliación de los nativos con sus conquistadores, sanando las heridas causadas por el choque tan fuerte (cultural, ideológico y religioso) entre los pueblos originarios y los españoles.
  • A partir de entonces se producen por millones las conversiones “al verdadero Dios por quien se vive” (como lo nombra Guadalupe a Juan Diego y se consigna en el Nican Mopohua); y eran los propios nativos, de los distintos pueblos, los que rogaban que se les bautizara.
  • Durante el siglo XVII la Nueva España vio llegar un florecimiento y un esplendor sin precedentes: se desarrolló la cultura y la ganadería, se construyeron grandes edificaciones, colegios y academias.

El Acontecimiento Guadalupano se vivió como un privilegio divino para la Nueva España, pues incluso la ciudad de México alcanzó un nivel superior de desarrollo y crecimiento que ciudades europeas como Londres o París.

  • En el siglo XVIII el Papa Benedicto XIV dijo que en el santuario de Guadalupe es donde el trono de san Pedro vendrá a encontrar refugio final; es decir, en los últimos tiempos.
  • Esta aseveración sacudió a la Europa de la Ilustración. Entonces los liberales dirigieron su atención hacia el Nuevo Continente.
  • Fue así que 1777 se puso en duda la veracidad de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en México, mediante las declaraciones por parte del historiador y pastor protestante William Robertson, empezando de este modo la embestida contra la Iglesia en el Nuevo Mundo, con la Virgen de Guadalupe como su principal objetivo.
  • En el siglo XIX, el movimiento por la independencia de México tuvo un origen en respuesta a los embates contra la Iglesia en Europa, y en especial como respuesta del ataque de Napoleón contra la corona española.

Así lo demuestra el célebre grito del padre Miguel Hidalgo en la madrugada del 16 de septiembre de 1810: “Viva el rey Fernando VII, viva la religión, viva la Virgen de Guadalupe, y mueran los gachupines”. Y toma como estandarte la imagen de la Virgen de Guadalupe como signo de unión entre peninsulares y novohispanos.

  • Cuando Hidalgo gritó “mueran los gachupines”, ¿quiénes eran esos gachupines? Eran los de la Ilustración que estaban llegando de Europa. En México se han distorsionado las cosas para hacernos creer que los gachupines eran los españoles, lo cual no tiene sentido si Hidalgo estaba gritando en favor del rey español.
  • Los hijos de la Ilustración vinieron y se infiltraron entre la comunidad novohispana. Y se infiltraron entre los “guadalupes”, que eran los hijos políticos del movimiento del cura Hidalgo, y es por eso que terminan cambiando los ideales de la gesta de independencia.
  • Tras la consumación de la independencia el 27 de septiembre de 1821, Agustín de Iturbide, al asumir el imperio mexicano, se compromete, como principio fundamental del imperio, defender y conservar la religión católica, sin permitir otra alguna en el imperio. Así, la fidelidad de Iturbide a la fe le costaría la vida dos años más tarde, tras que llegó a México el estadounidense Poinsett a organizar los partidos políticos que trabajaban desde las logias, y éstos traicionaron a Iturbide, teniendo como autor material a Antonio López de Santa Anna.
  • Al asumir José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix el cargo como primer presidente de México, cambió su nombre a Guadalupe Victoria, en una significativa alusión a la victoria de los “guadalupes”, y en referencia al nombre de la Virgen María en México.
  • A pesar del sufrimiento de México por las Leyes de Reforma de Juárez y la persecución religiosa de Comonfort, a finales del siglo XIX el pueblo de México supo mantenerse firme en la fe, con la confianza permanente en la Virgen de Guadalupe.
  • Luego de la reconciliación política pactada por Porfirio Díaz con la Iglesia en 1895, la coronación de la imagen de la Virgen de Guadalupe significó uno de los actos cívicos, religiosos y políticos más importantes del siglo XIX.
  • El 14 de noviembre de 1921, por primera vez en la historia de México se rompió el profundo respeto hacia la Virgen de Guadalupe al perpetrar un atentado en el que, con la detonación de una bomba colocada en un arreglo floral, se intentó destruir la imagen plasmada en el ayate de san Juan Diego.
  • Así comenzaba la persecución religiosa por parte del gobierno, que dio lugar al movimiento de los cristeros y la muerte de millares de mexicanos que dieron sus vidas en defensa de la fe al célebre grito de “¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Santa María de Guadalupe!”.
  • Comienzan a surgir otros fenómenos en torno a la Virgen de Guadalupe, y uno de ellos es el migratorio. que se empieza a dar desde antes de que termine la primera mitad del siglo XX, con los braceros, pues Estados Unidos tiene a sus jóvenes luchando en la Segunda Guerra Mundial y necesita quién trabaje en las industrias y en las tierras.
  • Continúa el protagonismo de la Virgen de Guadalupe porque son estos mexicanos los que llevan de nuevo a Estados Unidos la fe católica, pero sobre todo a la Guadalupana, como signo de profunda identidad mexicana.
  • San Juan Pablo II, ante la secularización del “Continente de la esperanza”, vuelve a empoderar a la Virgen de Guadalupe dándole el título de Reina y Emperatriz de América, que es un nombramiento irrevocable. Así, ella disipa una vez más la confusión.
  • Ahora hay un nuevo ataque a la Virgen de Guadalupe mediante la cultura del consumo. Lo grave es que se le abarata, se le quita la sacralidad. Así se pretende, una vez más, destruir lo que la Virgen de Guadalupe representa en cuanto a la fe, pero también en cuanto a cohesión social para México.

TEMA DE LA SEMANA: LA VIRGEN QUE FORJÓ UNA PATRIA (Y QUE LA TENEMOS OLVIDADA)

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 13 de septiembre de 2020. No. 1314