La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó el pasado 22 de septiembre en el Vaticano la carta “Samaritanus Bonus. Sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida”.

Firmada por el cardenal jesuita Luis Francisco Ladaria Ferrer, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y aprobada por Francisco el 25 de junio de 2020, aborda temas como el suicidio asistido, la eutanasia, y el sacramento de la Confesión para los enfermos que desean ser privados de la vida o bien para aquellos que alguna vez firmaron un documento donde exponían como última voluntad que se les aplicara la eutanasia.

Igualmente habla del ensañamiento terapéutico, la alimentación e hidratación del enfermo, las terapias analgésicas, el estado vegetativo del paciente y la objeción de conciencia del personal médico.

Documentos previos

La doctrina de la Iglesia siempre ha sido bastante clara en cuanto al respeto de la vida humana y, por tanto, sobre la inmoralidad de la eutanasia y el suicidio; éstos se explican desde el numeral 2276 al 2283 del Catecismo de la Iglesia Católica, y también en el 2324, que resume:

“La eutanasia voluntaria, cualesquiera que sean sus formas y sus motivos, constituye un homicidio. Es gravemente contraria a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador”.

Los pontífices se han referido al asunto en varias ocasiones a lo largo de las décadas; por ejemplo, Juan Pablo II lo hizo en su encíclica Evangelium vitae, que publicó en 1995; y Benedicto XVI alertó sobre la eutanasia en numerosas ocasiones, entre ellas:

  • En la italiana Jornada de la Vida de 2007, llamando “a no caer en el engaño de pensar que se puede disponer de la vida” y “legitimar su interrupción con la eutanasia, enmascarándola con un velo de humana piedad”.
  • En el Ángelus del 1 de febrero de 2009, recordando que “la eutanasia es una falsa solución al drama del sufrimiento”.
  • En el Ángelus del 7 de febrero de 2010, diciendo que la vida debe ser salvaguardada y respetada “desde el momento de la concepción hasta su fin natural”.
  • En la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, en 2011, donde habló de los que, “creyéndose dioses (…) desearían decidir (…) quién es digno de vivir o puede ser sacrificado”.

También la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó durante el pontificado de Juan Pablo II, concretamente el 5 de mayo de 1980, la “Declaración sobre la eutanasia”.

TEMA DE LA SEMANA: EL BUEN SAMARITANO LO ES HASTA EL FINAL

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 4 de octubre de 2020. No. 1317