Por Jaime Septién

Mauricio Sanders (1972) es escritor, traductor y editor. Entre otros libros ha escrito Humo blanco. Sobre el hombre llamado Papa, del cual está a punto de salir la tercera edición publicada por la editorial de los jesuitas, Buena Prensa. Con motivo del octavo aniversario del pontificado del Papa Francisco, concedió a El Observador, la siguiente entrevista sobre este libro imprescindible para entrar en un tema que, de ordinario, no se toca por los católicos: el Papa de carne y hueso.

¿Por qué es importante conocer la humanidad del Papa?

▶ Por muchas razones. Por un lado, creo que es un ejercicio de autoayuda espiritual. Hay Papas que han hecho cosas tan horrendas que uno se puede sentir como un angelito a su lado. Y por otro lado, hay Papas extraordinariamente heroicos, no solamente en su afán de santidad, sino incluso en empresas temporales y humanas: grandes guerreros, grandes políticos, grandes constructores.

Uno se compara con esos papas y se ve que es muy pequeñito. En este sentido, conocer al Papa sirve de canon o parangón, de vara para medir dónde estoy parado en la vida.

El Papa, y más hoy, es sujeto de muchas “interpretaciones”, ¿no te parece?

▶ Conocer al Papa con perspectiva de siglos y desde el punto de vista católico creo que ayuda a ser más moderado, en cuanto que uno es parte de la opinión pública, que suele rebuznar copiosas burradas cuando trata de temas de religión.

Al Papa se le suele tratar como un funcionario público…

▶ … y no es un Presidente democráticamente electo. No es conservador ni liberal. No piensa en el próximo sexenio ni en la reelección. No tiene que andarse preocupando por encuestas. Es jefe de Estado, porque así se usa en estos tiempos, pero también es otra cosa, diferente en todo sentido, que mira desde una altura de dos mil años, y además, tiene la palabra de honor de Dios en persona, de que las puertas del infierno no prevalecerán sobre la Iglesia.

¿Qué es tu libro Humo blanco?

▶ Es un libro que observa y cuenta. Humo blanco es un libro secundario. Quiero decir, no es historia ni teología, ni es una aportación original al conocimiento, sino que es un libro que se alimenta de fuentes primarias. Además, es un ensayo literario, un libro de divulgación, y creo que ahí es donde puede estar su interés y su valor. Creo que, por lo menos en español, nos hace falta saber condimentar, sazonar y aderezar los temas de religión y fe, sin convertirlos en comida chatarra por medio del morbo y el amarillismo.

Es raro en México un libro como el tuyo…

▶ El cardenal Newman decía que es tarea urgente de la Iglesia educar a los fieles que vamos a Misa los domingos. La Iglesia no va a subsistir si no lo hace. Escribiendo el libro pude educarme, pude hacerle caso a Newman.

Si además consigo que algunas personas puedan disfrutar y gozar la hermosura del cantar de gesta de la historia del papado, me sentiré útil y honrado. Y creo que lo he conseguido. Es un libro que me ha dado motivos para estar orgulloso y agradecido, porque sé que lo han leído y que ha circulado y que ha ayudado a algunos a entender mejor, a conocer mejor la chulada de religión que nos cargamos.

¿Con qué ánimo puede ser leído?

▶ Bueno, pues lo primero que puedo decir es que Humo blanco ha de ser leído con caridad. Como dicen los jesuitas: “Es deber de buen cristiano interpretar todo lo que escucha en el buen sentido.” Ya más en serio, te cuento lo que he escuchado de algunos lectores. Una vez en la cola de un teatro escuché a dos personas hablar del libro.

Una la recomendaba a otra, como una fuente de información muy sabrosa y divertida, cuando toca elegir a un Papa y lo que dicen en los noticiarios nomás como que ni te llena ni te sabe rico.

En ese sentido, es un libro para recibir información, datos curiosos, noticias interesantes, como esos relatos de viajes al África o el libro de Marco Polo. Es un viaje por un mundo maravilloso.

¿Crees que después de leerlo somos mejores cristianos?

▶ Humo blanco es un buen libro para todo el que quiera saber más de ese mundo complejo, maravilloso, extraño, bello que es la Iglesia, incluso sin verla desde el lado sobrenatural, nada más como una cosa humana hecha con el barro y el polvo con que estamos hechos. No es un libro de expertos. No hay cosas nuevas. Hay puras cosas viejas, pero muchas veces el recalentado que se hace con las sobras de la semana es lo que sabe mejor.

¿Qué deben entender los lectores al tener el libro en sus manos?

▶ Que es un libro con buen sentido del humor. Yo me divertí mucho escribiéndolo. Ojalá que a los lectores les pase lo mismo leyéndolo. Siempre pienso mucho en eso que, me parece, dijo Chesterton: “La prueba de que una religión es verdadera es cuando te puedes reír de ella.” Y pienso también en eso que también me parece dijo Chesterton: “Lo único que Jesús no reveló sobre la tierra fue su manera de reír”.

Hay que quitarles solemnidad a ciertas cosas, en cierto lugar, con cierta medida…

▶… una vez llevé a mi hijo muy chiquito a Misa. Todavía gateaba o empezaba a caminar. Y se metió a un cuartito donde había adornos y cosas, trebejos, por supuesto, no la sacristía. Y jugaba con ellos y yo lo dejaba jugar. Entonces una señora de esas que se creen dueñas de la iglesia se metió a regañarnos. Yo no me pude aguantar y le dije: “Señora, ¿cómo quiere que un niño aprenda a amar a un Dios con quien no puede jugar?” Hay que aprender a jugar con nuestra fe, con nuestra religión, con nuestra cultura. A tomarnos un poquito menos en serio y a reírnos de lo mejor que tenemos, que es la única religión verdadera, o la única religión en la que vale la pena morir, como lo decía Wilde. Así suena menos brusco. No con ánimo de burlas.

¿Crees que la lectura ayuda a comprender al Papa Francisco?

▶ Humo blanco habla poco sobre Francisco, pero por lo que dice creo que queda claro que ciertamente es una gran personalidad contradictoria. Todavía vive este hombre y ya hay anécdotas que son dignas de que se encuentre un Shakespeare que le escriba

su tragedia.

Y ése es precisamente el punto de todo el libro: eso es el Papa, un hombre con una carga descomunal sobre los hombros, que volvería loco a cualquiera que no estuviera ayudado por el Espíritu Santo. La prueba de que la Iglesia es un instituto divino es que no hubiera sobrevivido dos semanas en manos nada más de humanos.

¿Y eso también es Francisco?

▶ Si a las complejidades de su cargo y a las contradicciones de su naturaleza le sumas la mala leche o la ignorancia supina de casi todos los medios, pues tienes una receta perfecta para la incomprensión. No lo sé. Me gusta fantasear que un resultado posible de Humo blanco es que, cuando alguien haga sus oraciones de la noche, pida por él con más compasión, como el mismo Francisco nos pide que oremos por él.

TEMA DE LA SEMANA: “UN HOMBRE LLAMADO PAPA”

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 14 de marzo de 2021 No. 1340