A más de un año de haber surgido la pandemia que frenó al mundo, hay muchas variantes detrás de la terrible situación que la población ha enfrentado. La enfermedad, la soledad, la muerte inesperada, el aislamiento, la falta de economía, las familias a distancia son algunos rostros más de la pandemia y con ella viene también la salud mental de todos nosotros.

Por Mary Velázquez Dorantes

¿Quién no ha sentido angustia, desolación, desesperación frente a un panorama de incertidumbre?, ¿cómo nuestras emociones y nuestro equilibrio psicológico se han visto afectados por una situación que lleva casi 365 días vigentes en nuestra vida? La mente de las personas está reaccionando al confinamiento, los efectos psicológicos están activando alarmas porque, además de una crisis sanitaria, algunos países están enfrentando una crisis emocional en sus habitantes.

Recordemos que la mente humana es tan frágil como un cristal, y mantener la calma en los diferentes escenarios por los cuales hemos pasado se ha vuelto una tarea difícil.

RECONOCER QUE SOMOS VULNERABLES

Desde diversas trincheras nuestra mente se ha visto afecta, no hemos sabido mitigar las consecuencias de un fenómeno que nos tomó por sorpresa y la salud mental de muchos se ha vuelto vulnerable. Sin embargo, el primer paso para comprender está situación es reconocer cuán frágiles somos frente a diferentes situaciones y para ello es importante dar pasos de protección emocional, para así evitar crisis como la depresión, o incluso las ideas de muerte.

Desde nuestros hogares debemos entender que la mente juega con nuestros pensamientos, conductas y comportamientos, por eso es importante mantenernos activos con algunas tareas que nos saquen de situaciones de tensión, irritabilidad y melancolía. Recordemos que así como es importante mantener una aparato inmunológico fuerte y protegido, también es necesario tener una fortaleza mental para vivir en equilibrio emocional y social.

ANSIEDAD, TRISTEZA Y DESOLACIÓN

De acuerdo con grupos de investigación en el campo de la psicología emocional, el individuo actual está pasando por tres momentos críticos: ansiedad, tristeza y desolación. ¿Qué ha causado este malestar emocional? La falta de comunicación interpersonal, el escenario de pánico y miedo y la reducción de convivencia social.

Aun cuando podríamos creer que estamos ejercitando hábitos de cuidado para un sector, también estamos descuidando otros escenarios por ello es necesario no consumir noticias erróneas o falsas sobre la situación, evitar centrarnos en todo momento frente a un peligro “invisible”, dejar de vivir emocionalmente en una situación de emergencia y activar las emociones positivas que nos producen momentos de felicidad, satisfacción y tranquilidad.

Una personalidad ansiosa no resuelve nada, sino todo lo contrario, genera tensión y crisis interna. Evitemos a toda costa las interpretaciones catastróficas, al mismo tiempo que evitemos ser portadores de dichas interpretaciones.

REACTIVAR NUESTRA VALVULA EMOCIONAL

Hay muchos sentimientos encontrados en esta realidad. Existe una gran incapacidad emocional cuando la muerte llega de repente, la tristeza, la ira y el resentimiento están aumentando, y es momento de poner un alto tajante dado que quienes están padeciendo un deterioro mental es casi el 70% de la población.

Si bien el panorama parece complejo, es importante trabajar en la disminución de los impactos psicológicos dado que algunas personas más allá de su miedo al virus, están viviendo un miedo desolador interno. Actuemos rápido y con eficiencia, tenemos muchas emociones buenas que nos pueden ayudar a salvar nuestra salud mental, comencemos con algunos mensajes positivos para quienes nos rodean o quizás realicemos algunas donaciones de objetos y prendas que no utilicemos como un acto de misericordia y compasión para quienes no tienen acceso a ellos. Busquemos un pequeño diario para redactar todos los días por qué estamos agradecidos, y guardemos muchos momentos de silencio, meditación y oración para vencer todo aquello que nos puede convertir en pacientes con enfermedades mentales.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 14 de marzo de 2021 No. 1340