La ideología marxista, que actualmente domina en casi todo el planeta y que genera odios buscando dividir a la población en grupos antagónicos para su “lucha de clases” —trabajadores asalariados contra patrones, globalistas contra nacionalistas, indígenas americanos contra descendientes de europeos, religiones paganas contra cristianismo, etc.—, tiene entre sus máscaras más recientes la lucha de las mujeres contra los varones mediante el movimiento feminista radical, el cual propaga un desprecio absoluto hacia lo masculino y, por tanto, hacia la paternidad y el patriarcado.

Patriarca, del griego patriarches, significa el padre o jefe de una patria, un clan o familia, y su función es la de proteger a los suyos. En la Biblia los patriarcas son personajes con mucha experiencia de vida y elegidos por Dios para conducir a las tribus de Israel. Entre los cristianos, a san José se le da el título de patriarca por ser el protector de la Sagrada Familia, y desde el Cielo el protector de la Iglesia.

DEFINICIÓN POLÍTICA

Pero el feminismo ha querido presentar un panorama espantoso del patriarcado proponiendo a partir de los años 60s nuevas definiciones que en realidad confunden el patriarcado con el machismo. Dice este movimiento que el patriarcado es un sistema de autoridad masculina que oprime a las mujeres a través de instituciones sociales, políticas, económicas y religiosas.

Es tan fuerte la influencia de esta ideología que ahora no faltan los políticos dispuestos a decir cualquier cosa con tal de no enfadar a este lobby; por ejemplo, en septiembre de 2020 Antonio Guterres, secretario general de la ONU, tuiteó que la pandemia “ha puesto al descubierto lo que todos sabíamos: milenios de patriarcado han dado como resultado un mundo dominado por hombres”; en enero de este año el presidente e Argentina, Alberto Fernández, dijo al promulgar la ley del aborto legal: “Estoy muy feliz de estarle poniendo fin al patriarcado”, y el partido político colombiano de las FARC dicen en sus estatutos: “Hacemos parte de la marea mundial contra el imperialismo y el neoliberalismo, contra la guerra, contra la destrucción del medio ambiente, contra el patriarcado”.

ATAQUE AL VARÓN

La maquinaria contra el supuesto “patriarcado” está cada vez más empeñada en degradar la figura masculina. En 2019 una tutora de primaria del centro María Mediadora de Burgos, España, se puso a pintarle las uñas a sus alumnos varones de 7 años para darles una lección, supuestamente, de igualdad. Ese mismo año, el instituto Andévalo de la Puebla de Guzmán, en Huelva, España, decidió castigar a los alumnos varones el Día de la Mujer dejándolos sin recreo para que “comprendan lo que ha sentido la mujer durante mucho tiempo”.

Y como los ataques a lo varonil tienen ya varias décadas, no es raro escuchar a buen número de varones adultos decir cosas como “Siento vergüenza de ser hombre”. Y cómo no, si ya se introdujo hasta los huesos el mantra de “Los hombres no sirven para nada”, “Los hombres nunca maduran”, u otros similares.

En un contexto así, la vida de familia y la paternidad es poco apreciada; así que no sólo los varones sino sobre todo las mujeres cada vez eluden más el matrimonio.

En última instancia, como denuncia el cardenal Robert Sarah, “el rechazo a la paternidad está profundamente relacionado con el rechazo a Dios”.

AL RESCATE

Ante este panorama, urge restaurar la figura masculina y, con ello, el papel de la paternidad humana, para que se comprenda y viva con todo su esplendor de acuerdo con el plan original, el plan divino, en el que el propio Creador se presenta a sí mismo poco “Padre”.

  • “Ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos, sino críenlos en la disciplina e instrucción del Señor” (Efesios 6, 4).
  • “Instruye al niño en el camino que debe andar. Y, aun cuando sea viejo, no se apartará de él” (Proverbios 22, 6).
  • “El que educa bien a su hijo, tendrá sus satisfacciones; se sentirá orgulloso de él ante sus parientes. El que instruye a su hijo será envidiado por su enemigo; y se alegrará de él delante de sus amigos. Cuando su padre desaparezca, será como si no hubiera muerto, porque dejará tras de sí a otro como él. Durante su vida, su felicidad será verlo; cuando llegue la muerte, no sentirá pena. Porque deja a los suyos un defensor frente a sus enemigos, y quién devuelva los favores a sus amigos” (Eclesiástico 30, 2-6).
  1. R. G. B.

TEMA DE LA SEMANA: «ANATOMÍA DEL PADRE AUSENTE»

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 20 de junio de 2021 No. 1354