Igual que la Iglesia católica, la autodenominada Iglesia Ortodoxa considera suya toda la historia de la Iglesia transcurrida antes del Cisma de Oriente y Occidente, también llamado el Gran Cisma, que tuvo lugar en el año 1054, cuando el Papa san León IX y el patriarca de Constantinopla, Miguel I Cerulario, se excomulgaron mutuamente.

Es por eso que la mayoría de los santos católicos occidentales que vivieron antes del Gran Cisma son reconocidos como santos en la iglesia cismática oriental; por ejemplo, santa Mónica, san Lorenzo, san Hermenegildo, etc. San Benito de Nursia también está en la lista.

Pero también algunas religiones protestantes reconocen al santo de Nursia, y a otros santos católicos. Por ejemplo, los luteranos, además de a san Benito, celebran en su calendario a santos como san José, santo Tomás de Aquino, santa Inés, san Policarpo y san Atanasio, entre muchos otros.

Cuando surgió la mal llamada Reforma protestante, la vida monacal fue abolida en las nacientes sectas; pero luego hubo un movimiento para intentar retornar a las fuentes, y eso permitió que se recuperara la herencia benedictina. Es por ello que, a partir del siglo XIX, se restableció la Orden Benedictina en la iglesia anglicana, en la iglesia luterana, en la iglesia metodista y en otras religiones protestantes “históricas”. De ahí que existen en Europa algunos templos y monasterios protestantes que llevan el nombre de “San Benito”.

TEMA DE LA SEMANA: «SAN BENITO: EL HOMBRE QUE SALVÓ LA CIVILIZACIÓN CRISTIANA»

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 11 de julio de 2021 No. 1357