Por Isabella H. de Carvalho, I.Media

La Arquidiócesis de Nueva York, en Estados Unidos, emitió el 30 de julio un memorándum, dirigido a sus sacerdotes y vicarios en la que afirma que no deben conceder exenciones religiosas para la vacuna contra la COVID-19.

“El Papa Francisco ha dejado muy claro que es moralmente aceptable tomar cualquiera de las vacunas y ha dicho que tenemos la responsabilidad moral de vacunarnos”, señala la nota de John P. Cahill, canciller de la Archidiócesis. “No hay fundamento alguno para que un sacerdote emita una exención religiosa a la vacuna”.

La carta señala que el arzobispo de Nueva York, el cardenal Timothy M. Dolan, al igual que el Papa, también ha animado a los católicos a vacunarse. La nota fue compartida por primera vez en Twitter por una corresponsal de The Epoch Times y su autenticidad también fue verificada y confirmada por varias fuentes informativas.

Algunas asociaciones y universidades católicas de Estados Unidos han emitido mandatos que exigen que sus estudiantes y/o empleados se vacunen antes de volver a sus instalaciones. Las exenciones religiosas permiten eximir a las personas de estas obligaciones de vacunación en base a sus creencias religiosas.

El memorándum de la archidiócesis de Nueva York pretende aclarar cómo deben responder los sacerdotes a las “sinceras objeciones morales” que pueden experimentar ciertos fieles católicos, motivo que les llevaría a solicitar una exención, a causa de la conexión entre la vacuna y los abortos.

En la experimentación o producción de algunas vacunas contra las COVID-19 se han utilizado  líneas celulares, es decir, células replicadas continuamente en un laboratorio, que fueron extraídas de dos fetos abortados en los años 70 y 80.

La nota reitera la validez moral de las vacunas, sin embargo, y anima a los sacerdotes de Nueva York a consultar la Nota de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre la moralidad del uso de algunas vacunas contra la Covid-19, publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe en diciembre de 2020, que aclara la posición del Vaticano.

El documento del Vaticano afirma que recibir una vacuna contra la COVID-19 es “moralmente aceptable” y “no significa una cooperación formal con el aborto” del que provienen las líneas celulares.

El Papa Francisco también ha animado con frecuencia a los católicos a vacunarse y declaró en una entrevista en enero de 2021 que es una “opción ética.”

La Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) también ha sido clara en su posición, ya que el 2 de marzo, el obispo Kevin C. Rhoades, presidente del Comité de Doctrina de la USCCB, y el arzobispo Joseph F. Naumann, presidente del Comité de Actividades Pro-Vida, emitieron una declaración sobre la vacuna Johnson & Johnson, que acababa de ser aprobada, en la que explicaron que “dado el sufrimiento que está causando esta pandemia a nivel mundial, afirmamos nuevamente que vacunarse puede ser un acto de caridad que responde al bienestar común”.

Ahora bien, el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre las inyecciones de COVID-19 afirma que vacunarse debe ser “voluntario”. El memorándum de la Archidiócesis también afirma que “toda persona es libre de ejercer su discreción para recibir la vacuna basándose en sus propias creencias”, pero añade que los sacerdotes “no deben participar activamente en tales acciones” al otorgar exenciones religiosas.

La carta de la Archidiócesis llegó dos días después de que la Asociación Médica Católica, una organización de trabajadores sanitarios católicos de EE.UU., emitiera una declaración en la que se oponía a la vacunación obligatoria sin exenciones de conciencia o religiosas. Un par de semanas antes, el 2 de julio, el National Catholic Bioethics Center (NCBC) estadounidense también emitió una declaración similar oponiéndose a las vacunas obligatorias. En la página web del NCBC también se ofrece un modelo de carta para quienes deseen obtener una exención de las vacunas.

Imagen de Michael Schüller en Pixabay