Por Isabella H. de Carvalho  – I. Media

En un comunicado, la Conferencia Episcopal Francesa (CEF) advierte ante el peligro de comparar las nuevas restricciones sanitarias de Francia, que exigirán un pase verde para acceder a determinados espacios públicos, con la persecución de los judíos bajo el régimen nazi. 

“El Holocausto representa un horror absoluto a partir del cual nuestra conducta política debe ser juzgada, y no convertirse en un juguete en beneficio de una causa”, dice el comunicado emitido el 22 de julio. “[La vacuna] no niega la dignidad del ser humano justificando su eliminación”.

El pase verde, también conocido como pase sanitario en Francia, es un certificado que atestigua que una persona ha sido vacunada contra la COVID-19, ha dado recientemente un resultado negativo, o ha quedado inmunizada al haber experimentado la enfermedad.

A partir de agosto, los franceses tendrán que mostrar este pase para poder acceder a varios espacios públicos, como restaurantes, cafés y trenes. Estas medidas provocaron protestas en todo el país, con más de 160.000 personas manifestándose el 17 de julio.

Muchos manifestantes llevaban pancartas con comparaciones con el régimen nazi o el apartheid sudafricano y varios llevaban estrellas amarillas como las que se obligaba a llevar a los judíos bajo el régimen de Adolf Hitler.

El mensaje de los obispos franceses defiende la decisión del gobierno de exigir el pase verde diciendo que “asume sus legítimas responsabilidades” al imponer estas restricciones y que es necesario asegurarse de  que las medidas sean “proporcionadas” y “limitadas a la duración” de la pandemia.

El pase verde no será necesario para acceder a lugares de culto o servicios religiosos.

“No confundamos nunca la libertad de viajar con la libertad de existir, ni la libertad de ir al cine o al café con la libertad de alabar a Dios o de no alabarlo”, dice el comunicado de la CEF.

A diferencia de una declaración anterior publicada por la CEF el 13 de julio, que se limitaba a pedir “a los católicos a asumir su propia responsabilidad ante la vacuna”, esta declaración anima a vacunarse afirmando que se trata de “la respuesta médica disponible para hacer frente a una epidemia que corre el riesgo de paralizar aún más la vida económica, pero sobre todo la vida social y los intercambios de afecto y amistad”.

Varios  obispos franceses han instado explícitamente a los católicos a vacunarse. En una entrevista concedida a Actu.fr, el obispo Denis Moutel, de la diócesis de Saint-Brieuc, declaró que las restricciones del pase verde no son un ataque a las libertades personales y que “la libertad es ante todo no perjudicar la salud de los demás”.

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