Santo Domingo de Guzmán nació hacia el año 1170 en Caleruega, España. Fue hijo de Félix de Guzmán, un noble acompañante del rey, y de la beata Juana Garcés —mejor conocida como Juana de Aza, por el nombre de la localidad donde nació—, la cual se caracterizó por su vida penitente y su amor a la Eucaristía.

A sus 14 años, Domingo fue enviado a Palencia a estudiar ciencias humanas y teología. En ese tiempo hubo hambruna, y el joven Domingo fue entregando sus pertenencias a los pobres.

Un día una mujer le dijo llorando: “Mi hermano ha caído prisionero de los moros”.

A Domingo no le queda ya nada que dar, así que decidió venderse como esclavo para rescatarlo.

Este acto conmovió tanto a la ciudad de Palencia que se produjo un movimiento de caridad por el cual se hizo innecesario que el joven santo pasara a ser esclavo.

A los 24 años de edad, Domingo fue llamado por el obispo de Osma para ser canónigo de la catedral, y a los 25 años fue ordenado sacerdote. El Rey Alfonso VIII encargó al obispo de Osma ir a Dinamarca a pedir la mano de una dama de la nobleza para su hijo Fernando, y el obispo se llevó como compañero de viaje a Domingo.

Al pasar por Francia, Flandes, Renania e Inglaterra, Domingo quedó preocupado al constatar la extensión de las grandes herejías, que negaban muchos dogmas de la fe católica, incluso la Redención por la Cruz de Cristo y los sacramentos. Lejos de conformarse con que los herejes continuaran en sus religiones y creencias equivocadas, el santo fundó la Orden de Predicadores —mejor conocida como orden de los dominicos— a fin de convertirlos a la fe católica.

Él y sus seguidores —entre los que figura santo Tomás de Aquino— recorrían pueblos y ciudades para llevar a todas partes la verdadera luz del Evangelio.

Pero no lograba convertir a los herejes albigenses cátaros. Entonces él oraba, ayunaba y se flagelaba por ellos; y en 1214 la Virgen María se le apareció y le dijo: “Estimado Domingo, ¿sabes qué arma quiere usar la Santísima Trinidad para reformar el mundo? Quiero que sepas que en este tipo de guerra, el arma ha sido siempre el Salterio Angélico, que es la primera piedra del Nuevo Testamento. Por lo tanto, si quieres llegar a estas almas endurecidas y ganarlos para Dios, predica mi Salterio”.

La “Salutación Angélica” es la oración del “Ave María”, y el Salterio son los 150 Salmos. Por lo tanto, Ella quería 150 Ave Marías. Siguiendo estas indicaciones, él los separó en quince misterios, y los agrupó en tres series de cinco décadas cada una, designando tales agrupaciones como misterios gozosos, misterios dolorosos y misterios gloriosos.

A partir de entonces, Domingo predicó con el Rosario a los herejes, y este diseño los ayudó a comprender mejor e imitar a Jesucristo y a su Santísima Madre.

TEMA DE LA SEMANA: SANTO DOMINGO: SU HUELLA LLEGÓ A TODO EL MUNDO

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 8 de agosto de 2021 No. 1361