La etimología de la palabra dogma corresponde al vocablo griego δόγμα (dogma) que significa “pensamiento”, “principio” o “doctrina”. Entonces un dogma es un principio que se asume como verdad absoluta, inamovible e irrenunciable.

Si bien los dogmas operan en todas las disciplinas humanas, sean científicas, filosóficas, religiosas, etc., es en estas últimas donde mayor impacto tienen.

Dios mismo se ha revelado al hombre, mostrándole su designio de salvación y ael misterio de su voluntad. Todo lo que Dios enseñó a los Apóstoles es verdad absoluta, pero sólo algunas de estas enseñanzas —explícitas o implícitas en la Biblia y en la Tradición o Revelación que inicialmente no fue puesta por escrito— han sido declaradas formalmente “dogmas de fe”.

Un dogma, por ser una verdad definida clara e infaliblemente mediante la asistencia extraordinaria del Espíritu Santo, no es algo que pueda rechazar un cristiano sin ponerse a sí mismo fuera de la Iglesia.

Los dogmas se declaran cuando una verdad divinamente revelada es puesta en duda, o cuando redunda en un mayor bien espiritual para los cristianos.

Son muchos los dogmas declarados por la Iglesia; los hay sobre Dios, sobre la Iglesia, sobre el hombre, sobre los novísimos, etc. En cuanto a los dogmas relativos a la Virgen María, hasta ahora se han definido cuatro:

  • María, Madre de Dios.
  • La Virginidad Perpetua de María.
  • La Inmaculada Concepción de María.
  • La Asunción de María a los Cielos.

Desde hace algunas décadas, encabezada esta iniciativa por santa Teresa de Calcuta, y secundada por millones de seglares, cardenales, obispos y presbíteros en un auténtico sensus fidelium, se ha venido pidiendo la declaración de un quinto dogma mariano que explicite el papel cooperador e inigualable de María en la obra de la Redención, conforme a la enseñanza bimilenaria de la Iglesia y especialmente ratificada por los Papas Pío IX, León XIII, san Pío X, Benedicto XV, Pío XI, Pío XII, san Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Ante la confusión espiritual creciente, donde cada uno cree poder seguir siendo católico sin aceptar las verdades divinamente reveladas —esto está pasando incluso entre monjas, sacerdotes, obispos y cardenales—, la aceptación de los dogmas de la fe es la única garantía para saber dónde está la verdadera Iglesia de Cristo y dónde no.

En especial, respecto de los dogmas marianos, conocer claramente en qué consiste cada uno para no ser víctima de las enseñanzas protestantes o protestantinizadas, permitirá adquirir una cercanía muy especial y un amor acrecentado hacia Aquella que ha de pisar la cabeza de la Serpiente Antigua (Satanás) (ver Génesis 3, 15), especialmente en “estos días, que son los últimos” (Hebreos 1, 2).

TEMA DE LA SEMANA: SANTO DOMINGO: MARÍA, LA HUMILDAD EN EL CORAZÓN DEL DOGMA

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 15 de agosto de 2021 No. 1362