Mariano Duran, el cantante que vive junto con su esposa y sus dos hijos en la ciudad de San Rafael de la provincia de Mendoza, Argentina, estudió el profesorado en música y lleva más de 15 años de servicio ininterrumpido en la Iglesia. Después de pasar por el dolor de perder a su padre, decidió escribir por primera vez una canción que no sólo lo ha restaurado a él, sino a muchas personas.

Por Rubicela Muñiz

Mariano, ¿cómo es que te inclinas por la música católica?

▶ Un amigo me propuso hacer un grupo de música católica y en ese entonces yo tocaba guitarra y también teclado, la idea me gustó y me sumé. A la par de esto la chica que tocaba la batería en la banda me invitó a sumarme al grupo de oración de jóvenes, de la Renovación Carismática Católica, del cual ella estaba a cargo de la música. Empecé a participar del grupo de oración y me sumé a ella en el servicio de la música.

Pasaron unos meses y ella dejó el grupo, y no tuve escapatoria, tuve que asumir esa responsabilidad. Lo mismo en la misa dominical, de repente se generó una vacante y tuve que hacerme cargo el servicio (de este último han pasado más de 15 años de servicio ininterrumpido). De a poquito fui aprendiendo canciones y todo sobre la liturgia.

En tú canal de YouTube podemos escuchar la canción “Valió la pena”, que tiene un significado muy especial. ¿Qué hay detrás de esta letra?

▶ Esa canción la escribí justo al cumplirse una semana del fallecimiento de mi papá. Y no sólo eso, sino que se trata de mi primera canción escrita. Nació en ese contexto de dolor tras la pérdida de mi papá, transitando los primeros días ya sin él físicamente, pero con la certeza de saber que estaba ya gozando de la vida eterna.

Una certeza que nace de la fe y también de saber quién fue mi papá, una persona ejemplar, un cristiano íntegro, lleno de valores que nos supo inculcar con su testimonio de vida y que seguro ya está en el cielo. Por eso el ritmo de la canción y su melodía no son del tipo melancólico, sino todo lo contrario, una canción que expresa la alegría de la certeza en la vida eterna.

Muchas personas te agradecieron esta composición. ¿Lo esperabas?

▶ Nunca me imaginé la repercusión que tuvo. No esperaba que tantas personas se viesen identificadas en esta canción. Todos los testimonios que recibí coincidieron en algo: “escucharla me llenó de consuelo y esperanza”. Y es justamente eso lo que le pedí al Señor en oración luego de la composición, más aún en este tiempo tan difícil que estamos transitando en el mundo entero.

Tienes una fijación por San José. ¿Por qué este santo en particular?

▶ La devoción a San José me la “contagió” mi esposa. Comenzó a surgir en el 2012 cuando su parroquia, cuyo patrono es San José, estaba camino a cumplir 100 años y pude grabar un CD con 10 canciones a San José que se convirtió en un souvenir por el centenario, disco que también está próximo a cumplir las 200 mil reproducciones en YouTube.

¿Qué te gusta transmitir con tus interpretaciones?

▶ Principalmente busco con mi música que las personas se encuentren con el Señor, lograr hacerlas rezar, generar una intimidad única con Jesús. Siempre pido ser instrumento suyo, que me asista con su Espíritu Santo para que no sea un obstáculo que imposibilite ese encuentro, sino todo lo contrario, que por medio de mi música y mi canto no sea a mí a quien escuchen, sino al Señor.

¿Cómo han pasado esta pandemia los músicos argentinos?

▶ Ha sido un tiempo muy difícil que despertó la creatividad en todos los que realizamos algún servicio o apostolado en la Iglesia, buscando nuevas maneras de llegar a nuestros hermanos, principalmente por medio de internet. Fue al inicio de la pandemia que comencé a subir canciones católicas a mi canal de YouTube, procurando cada vez una mejor imagen y sonido, así como la puesta en escena. En plena pandemia en 2020, tuve el privilegio de participar del primer reality online de Música Católica que se llamó “Enviados”, bajo la producción de “Aguas Claras Misión” (AC Play), siendo uno de los cuatro finalistas. Sin lugar a dudas una experiencia maravillosa que me dio un gran impulso en esta misión a la que el Señor me ha llamado.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 8 de agosto de 2021 No. 1361