Cristo el Señor resucitó el primer día de la semana, una jornada repleta de apariciones: desde la madrugada, cuando las Santas Mujeres van al sepulcro, hasta la noche, cuando el Señor conforta a sus discípulos. Y en 40 días seguirá manifestándose.

San Marcos recoge que Jesús resucitado “se apareció primero a María Magdalena” (Mc 16, 9), aunque versículos antes había dicho que ella iba con otras mujeres (Mc 16, 1).

San Juan sólo menciona a santa María Magdalena; san Mateo habla de que iba con “la otra María” (Mt 28, 1) y que a ambas “Jesús les salió al encuentro” (Mt 28, 9), mientras que san Lucas se refiere al grupo más grande e impreciso de “las mujeres que habían venido con Él desde Galilea” (Lc 23, 55), a las cuales se les aparecen dos ángeles que les anuncian la Resurrección (Lc 24, 4-5), aunque no menciona que Jesús se les hubiera manifestado; pero sí que fueron a comunicar la noticia “a los Once y a los demás” y que “las que decían estas cosas a los Apóstoles eran María Magdalena, Juana y María la de Santiago y las demás que estaban con ellas” (Lc 24, 9-10)

Cuatro relatos y un solo hecho

Estas divergencias dependen de cómo se enteraron cada uno de los evangelistas de la Buena Nueva de la Resurrección, es decir, de boca de quién o quiénes escucharon por vez primera la gran noticia. Si María Magdalena lo contó, es probable que dijera “yo vi”, “yo corrí”, etc., no porque haya ido sola al sepulcro, sino porque en un cierto momento se separó de las otras: “Vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo… y les dijo: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto’” (Jn 20, 1-2). Ese “no sabemos” demuestra que no acudió sola al sepulcro.

Entonces, las Santas Mujeres de este pasaje son María Magdalena, Juana (mujer de Cusa, un administrador de Herodes, cfr. Lc 8, 1-3), Salomé (que el Evangelio atestigua que estuvo en el Calvario, cfr. Mc 15, 40), y “la otra” María (María de Cleofás, la madre de Santiago hijo de Alfeo).

Cuando las cuatro llegan y ven el sepulcro abierto, de inmediato María Magdalena corre a dar aviso a los Apóstoles. Las demás se quedan y ven a dos ángeles que hablan con ellas (cfr. Lc 24, 4 y Mt 28, 5-6). No han visto a Jesús pero han creído ya en la Resurrección, y sólo entonces el Señor se les aparece: “De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: ‘Alégrense’. Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de Él” (Mt 28, 9). Antes o después de esto María Magdalena tiene su propio encuentro con los ángeles y con Jesús resucitado (Jn 20, 11-16).

¿Pero fue la de estas mujeres la primera manifestación del Resucitado? La Tradición dice que no, que la primera fue a su Santísima Madre; la Biblia confirma que “Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro” (Jn 20, 30), por lo que creer que, inmediatamente después de resucitar, Cristo se apareció a la Virgen, no es algo que vaya en contra de las Sagradas Escrituras.

Entre otros, san Ignacio de Loyola, san Bernardo de Siena y san Alfonso María de Ligorio afirman que la primera aparición fue a María Santísima.

TEMA DE LA SEMANA: «PEQUEÑA CRÓNICA DE LAS APARICIONES»

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 17 de abril de 2022 No. 1397

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