Por Cecilia Galatolo

La música tiene un poder catártico. Desciende hasta los pliegues del alma, saca a la luz emociones y turbaciones que habitan en nuestro interior —a veces sin que sepamos nombrarlas— y las hace aflorar.

A todos nos ha pasado alguna vez poner una canción y, junto con sus notas, dejar escapar alguna lágrima, por una decepción, una preocupación o una contrariedad de la vida.

¿Cuántas veces nos hemos sentido equivocados, solos, o hemos percibido un fracaso como definitivo e irreparable y, al escuchar una canción, nos hemos sentido aliviados, porque sus palabras y melodía parecían expresar exactamente lo que estábamos viviendo?

¿La música mejora la calidad de vida?

En un artículo publicado por Harvard Health Publishing, titulado ¿Por qué la música es buena para el cerebro?, se plantea la pregunta: “¿Puede la música realmente influir en tu bienestar, tu aprendizaje, tu función cognitiva, tu calidad de vida e incluso tu felicidad? Como respuesta, se cita una reciente encuesta sobre música y salud cerebral realizada por AARP (Asociación Americana de Jubilados), que reveló “algunos resultados interesantes sobre el impacto de la música en el bienestar cognitivo y emocional”.

En detalle, la investigación muestra que “los oyentes de música obtuvieron puntuaciones más altas en bienestar mental y niveles ligeramente más bajos de ansiedad y depresión en comparación con la población general.

El estudio también reveló que “de quienes fueron frecuentemente expuestos a la música durante la infancia, el 68 % calificó su capacidad para aprender cosas nuevas como ‘excelente’ o ‘muy buena’, en comparación con el 50 % de quienes no tuvieron esa exposición”.

Una encuesta no representativa, pero con resultados significativos

Es necesario hacer una observación metodológica sobre esta investigación. Se trató de una encuesta en línea de 20 minutos, realizada a 3.185 adultos estadounidenses mayores de 18 años, por tanto, sin representatividad estadística pues no estaban escogidos aleatoriamente. Además, los resultados provienen de autoevaluaciones personales, cuyas percepciones no siempre tienen un respaldo objetivo.

Incluso si las evaluaciones fueran verídicas, los resultados solo mostrarían correlaciones, no causalidades: “No prueban que, por ejemplo, la exposición a la música en la infancia sea la causa de una mejor capacidad para aprender cosas nuevas”.

La música activa casi todo el cerebro

“Se ha demostrado —explica el artículo— que la música activa algunas de las redes más amplias y diversas del cerebro. Naturalmente, estimula la corteza auditiva en los lóbulos temporales, cerca de los oídos, pero eso es solo el comienzo. Las partes del cerebro involucradas en las emociones no solo se activan durante la música emocional, sino que también se sincronizan entre sí. La música activa, además, diversas regiones de la memoria, y —lo más interesante— activa el sistema motor. De hecho, se ha teorizado que parte del placer musical proviene de esa activación motora del cerebro”.

La música, por tanto, mantiene fuertes las redes neuronales. “Dado que la música puede activar casi todas las regiones y redes del cerebro, puede ayudar a mantener firmes una multitud de conexiones cerebrales, incluidas aquellas relacionadas con el bienestar, el aprendizaje, la función cognitiva, la calidad de vida y la felicidad”.

La sensibilidad de los jóvenes: ¿por qué la música es tan central en sus vidas?

Los jóvenes, más que los adultos, saben muy bien qué papel puede desempeñar la música en los momentos difíciles. No hace magia, pero toca cuerdas ocultas y, a veces, puede incluso cambiar el final de una historia. Especialmente cuando quien escribe y canta ha pasado por el dolor y, fortalecido por una nueva vida, transmite un mensaje de esperanza y de renacimiento.

Las canciones pueden ser una herramienta poderosa para despertar en los jóvenes las ganas de vivir, de levantarse, de volver a empezar después de una caída. En Italia, escuchando una canción de Reale, una chica que estaba a punto de quitarse la vida cambió de opinión. Se detuvo y dio marcha atrás.

Estas son las palabras del cantante al respecto:

“Todavía recuerdo la carta de una chica. Iba camino a suicidarse, cuando YouTube le reprodujo por casualidad Alla porta del cielo. Se lo pensó, dio la vuelta. Meses después nos escribió para decirnos que nos debía la vida”.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 22 de febrero de 2026 No. 1598

 


 

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