Congregación religiosa de origen mexicano trabaja en pro de las niñas y jóvenes

 

Desde hace 20 años la congregación de origen mexicano «Instituto Hijas del Sagrado Corazón de Jesús» trabaja en territorio hondureño. Allí llegaron para ayudar a la rehabilitación de jóvenes drogadictas.

Honduras

Con el tiempo y con mucho trabajo han levantado una casa de dos plantas al sur de Tegucigalpa (capital de Honduras), para albergar unas 60 niñas en edades comprendidas entre 6 y 12 años. Sor María Guadalupe Meza Robledo, una de las primeras religiosas que llegó, explica la finalidad de este proyecto: «La Casa Hogar Niñas de Jesús tiene como fin albergar a niñas desamparadas, darles albergue y que puedan estudiar y recibir toda una educación integral, con valores morales, que sea un escudo para que salgan victoriosas en la vida».

La casa se mantiene con el apoyo de algunas instituciones y con el trabajo de un taller de repostería en donde elaboran buñuelos, garapiñados, deditos árabes, entre otros postres mexicanos. Las chicas internadas reciben una formación intelectual, habilidades para desarrollarse en la vida, hábitos de disciplina y actitudes que fortalecen sus esferas espiritual y humana.

Una larga experiencia

La congregación  de la Hijas del Sagrado Corazón de Jesús tiene una amplia experiencia en la acogida y formación de niñas y jovencitas. Fundada el 15 de junio de 1920 por monseñor Eugenio Oláez Anda y la madre Luisa de San José Marmolejo Rodarte en la ciudad de León (Guanajuato). Desde sus inicios optaron por el apostolado de proteger y educar a niñas y adolescentes. Buscan reproducir en la Iglesia el Amor y el Sacrificio del Corazón de Cristo «mediante la rehabilitación, orientación y preservación de la mujer, joven, adolescente y niña con carencias morales o en situación de riesgo». Esto las ha llevado a tener alrededor de 28 centros especializados en el cuidado y formación de mujeres. Entre los lugares donde se encuentran están: Querétaro, Torreón, León, San Luis Potosí, Jalapa y Celaya.

Varias generaciones y miles de mujeres jóvenes en condición de riesgo han recibido formación intelectual, laboral y espiritual en estos centros. Con ello, la congregación de la Hijas del Sagrado Corazón de Jesús han contribuido al engrandecimiento y al bien de la humanidad, sobre todo con el mandato cristiano de ayudar al prójimo.