Por Gilberto Hernández García

             En todas las culturas, desde tiempos inmemoriales, las caminatas y peregrinajes a lugares considerados santos o místicos, han sido actividades íntimamente ligadas al sentimiento religioso del mismo ser humano.  Más aún, en algunas religiones, la vida es entendida como un camino que hay que recorrer para llegar a una vida futura en unión con Dios después de la muerte.

Hoy en día, en todo el planeta, millones de seres humanos se desplazan hacia los más significativos centros religiosos para encontrarse con la Divinidad, rendirle honor y “arrancarle” un favor, una bendición, o bien para manifestar la gratitud por una merced obtenida.

¿Peregrinación o turismo?

Aunque los observadores y estudiosos de este fenómeno de la movilidad humana le llaman “turismo religioso”, un documento de la Santa Sede sobre Peregrinación, a propósito del Gran Jubileo del Año 2000, prefiere referirse a él sencillamente como “peregrinaje con motivos religiosos”, para no desligarlo de su esencia: la búsqueda de Dios.

En latín la palabra primitiva peregrinus se refería a la persona que viajaba por países extranjeros o a aquélla que no tenía derecho de ciudadanía. Surgió como una composición de dos vocablos per-agros que describía a la persona que camina (pasa) a través del campo, fuera del lugar de su residencia, lejos de casa (peregre –“en el extranjero”, “no en casa”). Entonces, el término peregrinatio significa una estancia fuera del país, una andadura, un viaje, una visita a los países extranjeros.

Fue en el siglo XII cuando el vocablo peregrinatio empezó a designar ya unívocamente la práctica religiosa de visitar lugares sagrados, según refiere el citado documento vaticano sobre el peregrinaje.

Así las cosas, se define como peregrinación un viaje emprendido por motivos religiosos a un lugar que se considera sagrado por actuar allí de una manera especial Dios u otras deidades, para realizar allí unos determinados actos religiosos, de devoción y penitencia.

En el ya aludido “Documento de la Santa Sede sobre el Peregrinaje del 2000”, se estima que cada año los centros de culto religioso reciben entre 220 y 250 millones de personas, de las cuales aproximadamente 150 millones (un 60 o 70%) son cristianos.

Se calcula que en Europa unos 30 millones de cristianos, particularmente católicos, dedican sus vacaciones o una parte de ellas a realizar un peregrinaje.

Los centros de peregrinación más atractivos en el mundo católico son: la Basílica de San Pedro en Roma; Lourdes, Francia; Santiago de Compostela, España; Fátima, Portugal;  la Basílica de Guadalupe, México; Nuestra Señora Aparecida, Brasil; y desde luego Tierra Santa, aunque no en los volúmenes de las anteriores.

Entre los santuarios cristianos, un papel importante lo desempeñan los santuarios marianos, los cuales, a decir de Juan Pablo II entrañan “la herencia espiritual y cultural de un pueblo dado” y poseen “una gran fuerza de atracción y radiación”. La mayoría de los lugares de peregrinación del cristianismo está relacionada con el culto de la Virgen (alrededor del 80%).

La Iglesia católica incluye dentro de sus Conferencias Episcopales la Pastoral del Turismo y Migraciones, dentro de cual se incluye al turismo religioso. El Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes ha desarrollado el documento Erga Migrantes Caritas Christi (La Caridad de Cristo hacia los Emigrantes) en donde reflexiona, entre otras muchas, sobre esta temática.

En ese documento se señala que para muchos, ir a un lugar como “turista religioso” puede implicar el deseo de saciar una curiosidad cultural, pero para los católicos, los de verdad, es ir al encuentro con Dios que nos ama y nos habla a través de los acontecimientos sucedidos en tal lugar, de los edificios o de las imágenes.

 “Turismo religioso” en México

El turismo religioso mueve cada año a 30 millones de personas en México, según el estudio “El turismo por motivación religiosa en México”, divulgado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

Según los autores del estudio, la movilización anual de peregrinos y visitantes a la Basílica de Guadalupe es de entre 12 y 14 millones de personas; de 7 millones a San Juan de los Lagos; de 2,5 millones a Zapopan y de 1.2 millones a Talpa (las tres en Jalisco, oeste); de 2,5 millones a Fresnillo, (Zacatecas), y de 1,5 millones a San Juan Nuevo (Michoacán).

Hay otros destinos de peregrinación que ancestralmente se han mantenido como centros espirituales atractivos, como Chalma, en el Estado de México, El Pueblito, Soriano (ambos en Querétaro); Juquila, Oaxaca; Pátzcuaro, Michoacán; así como otros más recientes pero igualmente atrayentes, como la Montaña de Cristo Rey, en Silao, Guanajuato.

En México existen diversas rutas de peregrinación que desde tiempos ancestrales se realizaban y que después de la conquista fueron sustituidas con peregrinaciones de carácter católico, las cuales siguen guardando sus valores y sincretismos, que se ven reflejadas en las expresiones culturales actuales.

Basílica de Guadalupe, primer lugar en turismo religioso mundial

La Ciudad de México encabeza la lista de los diez destinos preferidos por el turismo religioso mundial gracias a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, la cual en recibe unos 10 millones de peregrinos anualmente, aunque otras fuentes señalan que la afluencia a la basílica del Tepeyac fluctuaría entre 12 y 14 millones de visitantes al año.

De acuerdo a un estudio realizado por la Oficina Española de Turismo en Roma, la capital mexicana se encuentra en lo más alto de la lista por encima, incluso, del Vaticano o de los mundialmente conocidos santuarios de Lourdes, Francia, y Fátima, Portugal.

Después de la Basílica de Guadalupe, el segundo puesto de los destinos más solicitados es Nuestra Señora de Lourdes, una población ubicada en las faldas de los Pirineos y de unos 17 mil habitantes que recibe al año siete millones de personas.

San Giovanni Rotondo, en la sureña región italiana de Apulia y lugar de residencia en vida del santo místico Padre Pío, se situó en el tercer lugar con cifras similares al poblado francés.

En los siguientes sitios figuran El Vaticano, Jerusalén y Asís, lugar de nacimiento de San Francisco en Italia. Luego Compostela, España, donde están los restos del apóstol Santiago y punto final de una de las peregrinaciones más famosas del mundo, el “Camino de Santiago”.

Según la investigación española, la industria de los viajes por causas religiosas o espirituales mueve a unos 300 millones de personas cada año.