Por Leo García-Ayala |

Dice mi hermano mayor que hace unos 20 años había un artista mexicano que se presentaba como “cien kilos de rock”, debido a su voluminoso cuerpo. Pues bien, yo acabo de conocer a un cantante católico que bien podría presumir de ser “más de cien kilos de fe”: se llama Ronald Romero y es originario de la República Dominicana. Este regordete cantante es la prueba de que la figura no importa cuando de alabar a Dios se trata.

El primer encuentro con Cristo

Recientemente conocí a Ronald en un encuentro de evangelizadores en la Ciudad de México. Su melodiosa voz llamó la atención de todos los que estábamos participando en el encuentro, pero lo que más me atrajo fue la sencillez de sus letras y la forma en que “vivía” cada una de las canciones que fue interpretando.

Ese día no pude cruzar palabras con él, pero fui a buscar su página de internet. Ahí me enteré que desde hace tiempo ha participado en actividades de evangelización para jóvenes. Él cuenta en su biografía que desde hace diez años tuvo su primer encuentro personal con Cristo con “ojos abiertos y corazón palpitante”.

Cuanta que “participó en el Servicio de Música Selah, en el Ministerio de Evangelización Nuevas Fuerzas (MENF) de la Parroquia Divina Providencia y que también fue el Director del Servicio de Evangelización “Pescadores”, hasta el 2008 cuando pasó a formar parte del Ministerio de Evangelización Nueva Esperanza (MENE).

En el año 2003, durante una academia llevada a cabo durante el prestigioso Festival David (que reúne a muchos músicos, intérpretes y autores católicos), fue motivado por un amigo para que grabara su primera producción, que vio la luz bajo el título “Como la brisa”.

A lo largo de su carrera ha alternado en diversos escenarios (en encuentros, retiros, congresos católicos), con grandes iconos de la música católica contemporánea. Su música, dirigida a Dios, tiene como principales interlocutores a los jóvenes, por esos sus ritmos son “pegajosos”, con el sentir de la música latinoamericana y caribeña.

Su servicio de evangelización por medio de la música lo ha llevado a varios países, como Estados Unidos, México, Centro y Sudamérica. En esos lugares, cuenta él, ha podido “llevar el mensaje de Dios a través de las canciones y el testimonio de vida”.

Prometedor artista católico

Hoy por hoy, Ronald se encuentra trabajando y sirviendo a tiempo completo a la evangelización de los jóvenes y público en general a través de la música. Cuenta en su haber con dos producciones musicales: “Como la brisa” (su primer álbum que data del 2004) y “Mi mejor canción” (grabado en 2010). Sus canciones más populares son: “Quién fue que dijo”, “Mi Vida en Ti”, “Lápiz y papel”, “Nada puedo”, entre otras, que resumen las experiencias, testimonios y anhelos de este joven autor e intérprete católico.

“Ronald Romero ha sido considerado como uno de los artistas católicos más prometedores de la música religiosa contemporánea y con mucha aceptación en el público cristiano joven”.