• Dios se ha revelado (se ha dado a conocer) al ser humano de diversas formas; por ejemplo, a través de la creación, ya que la razón le dice al hombre que el universo no se hizo solo, sino que tiene un Autor.
  • Pero Dios también se manifestó personalmente desde el principio a nuestros primeros padres (Adán y Eva).
  • Aquello que Dios iba revelando a los hombres, ellos lo transmitían a las siguientes generaciones de manera oral (Tradición, con mayúscula).
  • Otras veces el Espíritu Santo inspiraba a algunos a poner por escrito parte de  la Revelación. El libro de Job es el más antiguo de la Biblia; probablemente fue escrito entre el año 2000 y 1800 antes de Cristo.
  • Dios eligió a Abraham a fin de ser «el padre de una multitud de naciones»(Gn 17,5), y éste se estableció en Canaán (Palestina)hacia 1850 antes de Cristo. El pueblo nacido de Abraham se volvió depositario de las promesas divinas, y raíz en la que serían injertados los paganos hechos creyentes. A este pueblo Dios siguió revelándose.
  • Los hebreos, descendientes de Abraham, habían sido esclavizados en Egipto, y Dios envió a Moisés a liberarlos hacia el año 1448 antes de Cristo. En el desierto Moisés recogió por escrito los Diez Mandamientos y parte de las indicaciones que Dios le daba (ver Ex 17, 14; 24, 4; 34, 27; Nm 33,2; Dt 31, 22), mientras que el resto de la Revelación se siguió transmitiendo
    de forma oral.
  • No es verdad, pues, que  Moisés fue quien puso por escrito la totalidad del Pentateuco (cinco primeros libros de la Biblia). Se escribió conjuntándose 4 fuentes escritas entre los años 950 y 450 antes de Cristo. En esa época se escribió la mayor parte del Antiguo Testamento.
  • En el año 605 antes de Cristo el reino de Judá fue derrotado por Nabucodonosor, quien se llevó cautivos a Babilonia a los judíos más hábiles y cultos. Con el tiempo ellos fueron olvidando el hebreo; por eso en el siglo III antes de Cristo setenta sabios judíos tradujeron las Sagradas Escrituras al griego (Traducción de los Setenta).
  • Los judíos de Alejandría incluyeron entre los libros sagrados  (canon Alejandrino) la Revelación comunicada por Dios en un idioma distinto al hebreo ; pero los judíos que nunca salieron de  Judea  pensaban que lo que no había sido escrito originalmente en hebreo debía ser ignorado, así que desdeñaron parte de los libros de Ester y Daniel y la totalidad de los libros Baruc, Tobías,  Judit, 1 y 2 de Macabeos, Sabiduría y Eclesiástico. Estos libros son llamados «deuterocanónicos».
  • Al llegar la plenitud de los tiempos, algunos discípulos de Jesucristo  pusieron por escrito, entre el año 44 y el 96, sólo parte de la enseñanza recibida de Él (ver Jn 20, 30-31;  21, 25) ). Las copias manuscritas eran muy escasas, así que la misión que Dios encomendó a su Iglesia («Anuncien la Buena Noticia a toda la creación»), se hizo por muchos siglos  a base de la Tradición, o sea transmitiendo la Revelación de forma no escrita sino oral.
  • La Iglesia primitiva usaba el canon Alejandrino del Antiguo Testamento, pues es el que utilizó Jesucristo.
  • Algunos líderes judíos, a finales del siglo I de la era cristiana, declararon en la ciudad palestina de Jamnia que la Revelación se había cerrado con Esdras (458 a.C.), Nehemías (445 a.C.) y Malaquías (433 a.C.), por lo que los libros deuterocanónicos quedaron fuera del canon de Jamnia. Sin embargo, ellos ya no tenían ninguna autoridad religiosa, puesto que ya existía la Iglesia fundada por Cristo.
  • En el año 383 d.C. san Jerónimo tradujo la Biblia del hebreo al lenguaje vulgar o popular de la época: el  latín. Esta versión se conoce como «Vulgata». Pero al principio no incluyó los libros deuterocanónicos, porque implicaba un trabajo distinto: traducir del griego al latín, cosa que hizo después. Sin embargo eso produjo una polémica entre los cristianos.
  • A raíz de aquella controversia, y del hecho de que también circulaban muchos textos que aparentaban ser Palabra de Dios pero que no lo eran («apócrifos»), la Iglesia se dio a la tarea de aclarar cuáles libros eran divinamente revelados.
  • Así, en África, a través del concilio de Hipo, en el año 393, y del concilio de Cartago, en los años 397 y 419, la Iglesia confirmó el canon de las Sagradas Escrituras: 46 libros del Antiguo Testamento y 27 libros del Nuevo Testamento. Igualmente el Papa san Inocencio I, a través de una carta del año 405, enlistó los 73 libros de la Biblia.
  • Las Biblias se transcribían a mano, así que eran muy caras y escasas. Pero en el siglo XV el alemán Johannes Gutenberg  inventó la imprenta, y el primer libro que publicó de forma masiva (180 copias) fue la Biblia en latín o «Vulgata», en el año 1454.
  • A veces se dice que fue Martín Lutero quien, en 1534, «puso la Biblia en manos del pueblo» pues la tradujo al alemán, un idioma popular. Falso, pues la «Vulgata» se tradujo al latín cuando era el idioma más extendido. Y hubo muchas traducciones de la Biblia anteriores a Lutero en diversos idiomas: ; etíope (año 494); chino (año  635);  eslovaco, búlgaro, serbio y ruso (año 862); árabe extinto, (año 867); castellano (1280); francés (1295); inglés (1384); húngaro (1435);  etc., y más de 15 traducciones al alemán.
  • Prefiriendo el canon judío de Jamnia al canon de la Iglesia,  Lutero expulsó los libros deuterocanónicos del Antiguo Testamento; y también rechazó como Palabra de Dios la Carta a los Hebreos, Carta de Santiago, Carta de Judas y Apocalipsis.
  • Apenas se murió Lutero, los protestantes se apresuraron a incorporar a su Biblia los libros del Nuevo Testamento repudiados por éste. Pero no hicieron lo mismo con los deuterocanónicos.
  • En cuanto al sentido de las Sagradas Escrituras, Lutero inventó  la doctrina del «libre examen», según la cual cada persona está capacitada para interpretar de forma correcta la Biblia, aunque su interpretación no coincida con las de los demás. A esta herejía respondió la Iglesia en el concilio de Trento (1546), aclarando que, como siempre, es a  «la Santa Madre Iglesia a quien toca juzgar sobre el sentido verdadero y la interpretación de la Sagrada Escritura», y que, por tanto,  «nadie… se atreva a interpretar la Sagrada Escritura en materia de fe y costumbres… retorciendo según su propio parecer».
  • Ante  la acusación que algunos protestantes hacen contra la Iglesia asegurando que ésta se oponía a que los feligreses leyeran la Biblia, hay que aclarar que a lo que la Iglesia se oponía era a que cada quien la interpretara a su gusto. Hubo épocas en que no se estimuló su lectura, o incluso se desaconsejó pastoralmente, pero la Iglesia nunca prohibió la lectura de la Biblia.
  • Con la invención de la imprenta hubo una explosión en las comunicaciones que dio lugar a que diversas personas se pusieran a hacer traducciones heréticas de la Biblia; y esto es lo que la Iglesia intentó frenar. Por eso, hasta la fecha, el único modo de asegurarse que una Biblia no haya sido adulterada, es que lleve anotada  la garantía oficial «nihil obstat» («nada obsta» [a su publicación]) e «imprimatur» («imprímase»).
  • Estamos obligados a admitir que los papistas [los católicos]  tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de ellos, y que sin ellos no tendríamos ningún conocimiento de ésta». Lutero

TEMA DE LA SEMANA: CÓMO LLEGÓ LA BIBLIA HASTA NOSOTROS

Publicado en la edición impresa de El Observador del 2 de septiembre de 2018 No.1208