La fe de Hilda

Hola, soy la señora Hilda Martínez, una lectora de su periódico por muchos años. Me enriquece mucho y me ayuda para mi crecimiento espiritual. Mi motivo de escribir es para felicitar a Mary Velázquez Dorantes por el reportaje «La fe guadalupana es milagrosa a la señora Lupita Luna Pérez». Me identifiqué con ella.

Les comparto mi sentimiento y el milagro que vive por mi madrecita, la Virgen de Guadalupe. Yo tengo 40 años de ser peregrina por convicción. Cada paso que doy es agradecer por todas las bendiciones recibidas por mi madrecita de Guadalupe. Hace 33 años mi pequeña hija, de entonces cinco días de nacida, fue intervenida quirúrgicamente por un cirujano pediatra. Todavía aquí en Querétaro no se contaba con mucha tecnología; le abrieron su estómago para ver que tenía, pues no toleraba ningún alimento, y la sorpresa para los médicos fue grande, pues el intestino grueso tenía perforaciones. El médico me dijo que la niña presentaba un cuadro muy grave, que su intestino parecía una coladera y que sólo le daban seis horas de vida. Cuando terminé de escuchar, me pasaron a ver a la niña con mi maridito. Yo sólo le pedía a nuestra madrecita de Guadalupe que todo saliera bien. Le pedí a mi maridito que fuéramos a la Congregación para ver a mi madrecita de Guadalupe y suplicarle que nos dejara a la niña. Le había prometido que, si era niña, se llamaría Guadalupe. Después de esas seis horas la niña siguió viviendo y se le estuvo alimentando con su tipo de sangre. Así duró 72 horas en el sanatorio hasta que fue trasladada al hospital de La Raza en el Estado de México. Yo estaba siempre con mi rosario en la mano y con oración a nuestra madrecita de Guadalupe. En La Raza duramos tres meses y una semana antes del terremoto (1985) la dieron de alta. ¡Cuántas bendiciones! Mi milagro acaba de cumplir sus 25 años de ser peregrina y recibió su medalla.

Siempre agradecida, yo y mi familia, somos una familia peregrina y guadalupana. Gracias por su reportaje y nuevamente felicidades al señor Jaime Septién y a todo su equipo. Dios Padre y Nuestra Madrecita de Guadalupe los sigan llenando de bendiciones por muchos años más de vida. Saludos.

 

Publicado en la edición impresa de El Observador del 19 de agosto de 2018 No.1206