Los Sentimientos de la Nación no fueron la primera Constitución mexicana, sino más bien un conjunto de lineamientos que debería servir de base para que un Congreso promulgara un texto constitucional.

La primera propuesta de un Congreso tuvo lugar en 1808 por parte del fraile mercedario Melchor de Talamantes, que  participó en la Junta de Gobierno de México. Él pretendía una autonomía de la colonia, por eso es reconocido como precursor de la Independencia.

El 20 de octubre de 1810 José María Morelos y Pavón se encontró con Miguel Hidalgo y Costilla en Indaparapeo (Michoacán) y le ofreció sus servicios. Hidalgo lo nombró comisionado con rango militar para encabezar la insurrección del Sur y le dio a conocer sus ideales.

Hidalgo, a través de su Manifiesto del 15 de diciembre de 1810, propuso: «Establezcamos un Congreso que se componga de representantes de todas las ciudades, villas y lugares de este reino, que teniendo por objeto principal mantener nuestra santa religión, dicte las leyes suaves, benéficas y acomodadas a las circunstancias de cada pueblo».

Pero a don Miguel no le alcanzó la vida para llevar a cabo este plan. Fue Morelos quien, habiendo llevado a la insurgencia a un momento de esplendor, pudo hacer realidad la reunión de este primer Congreso.

En 1813, cuando Morelos dominaba desde Oaxaca hasta Acapulco y Orizaba, convocó en Chilpancingo (Guerrero) el Congreso de Anáhuac —que hoy se conoce como Congreso de Chilpancingo— a fin de elaborar el Decreto constitucional para la Libertad de la América Mexicana, también llamado Constitución de Apatzingán.

Para formar el Congreso se eligieron diputados para representar la zona dominada por los independentistas, y se designaron otros seis como supuestos representantes de la zona controlada por los realistas («parte oprimida de la nación», la llamaron).

La primera sesión del Congreso tuvo lugar el 13 de septiembre de 1813, y en ella se organizaron las comisiones y se tomó juramento a los diputados.

El 14 de septiembre de 1813 el secretario del Congreso dio lectura al documento original Los Sentimientos de la Nación, redactado por Morelos. Sin embargo, las ideas principales de este documento se inspiraban en un proyecto de Constitución que el general Ignacio López Rayón había elaborado, dándoselo a conocer en 1812.

En Los Sentimientos de la Nación se resumió el ideario insurgente en 23 puntos, con el fin de encauzar las discusiones del Congreso. Estos principios coincidían también con lo planteado por Hidalgo.

El 21 de noviembre de 1813, con autorización de Morelos, Carlos María de Bustamante realizó algunas modificaciones sobre el manuscrito original de Los Sentimientos de la Nación. Pero el «Generalísimo» —título que le dio el Congreso a Morelos— no tuvo oportunidad de revisarlas.

Con la llegada de las fuerzas realistas, el 24 de febrero de 1814 fue confiscado el archivo del Congreso de Chilpancingo,  que incluía el manuscrito original de Los Sentimientos de la Nación.

Los congresistas no pudieron permanecer más en Chilpancingo, pero eso no impidió que se promulgara el Decreto constitucional para la Libertad de la América Mexicana; se desplazaron a la ciudad de Apatzingán, donde promulgaron esa Constitución el 22 de octubre de 1814.

La Constitución de Apatzingán cumplió con los lineamientos propuestos en Los Sentimientos de la Nación, y estuvo vigente hasta 1824, cuando se promulgó la primera Constitución federal.

TEMA DE LA SEMANA: LA VERDADERA “CONSTITUCIÓN MORAL” DE MÉXICO
Publicado en la edición impresa de El Observador del 9 de septiembre de 2018 No.1209