La palabra anciano aparece en la Biblia 281 veces; de ellas, 213 veces en el Antiguo Testamento. A veces se le asocia a la vejez, pero la mayoría se refiere a los dirigentes religiosos y consejeros del pueblo de Israel y de Judá.

En cuanto a los pasajes que sí están dedicados en el Antiguo Testamento a hablar de las personas de edad avanzada, pueden mencionarse, por ejemplo:

«Ponte de pie y muestra respeto ante los ancianos. Muestra reverencia por tu Dios. Yo soy el Señor» (Levítico 19, 32).

«Los ancianos tienen sabiduría; la edad les ha dado entendimiento» (Job 12, 12).

«No me desprecies cuando ya sea viejo; no me abandones cuando ya no hay fuerzas» (Salmo 71, 9).

«La corona de los ancianos son sus nietos; el orgullo de los hijos son sus padres» (Proverbios 17, 6)

«El orgullo de los jóvenes está en su fuerza; la honra de los ancianos, en sus canas» (Proverbios 20, 29).

«Júntate con los ancianos cuando se reúnan; cuando veas un sabio, júntate con él» (Eclesiástico 6, 34).

«No hagas pasar vergüenza a un anciano, pues también nosotros seremos viejos» (Eclesiástico 8, 6).

«No desprecies las tradiciones de los ancianos, las cuales ellos oyeron de sus padres. Porque de ellos aprenderás a ser sensato y a responder bien cuando haga falta» (Eclesiástico 8, 9).

«¡Qué bien queda a las canas el juzgar, y a los ancianos el dar buenos consejos! ¡Qué bien queda a los ancianos el ser sabios, y a los respetables dar consejos acertados! La experiencia es la corona de los viejos, y su mayor gloria es honrar a Dios» (Eclesiástico 25, 4- 6).

Está profetizado que en tiempos futuros la vejez será señal del favor divino: «Ancianos y ancianas se sentarán de nuevo en las plazas de Jerusalén, apoyado cada cual en su bastón a causa de su mucha edad» (Zacarías 8, 4). «Allí no habrá niños que mueran a los pocos días, ni ancianos que no completen su vida. Morir a los cien años será morir joven, y no llegar a los cien años será una maldición».(Isaías 65, 20).

E incluso el propio Dios Padre se manifestó en una visión al profeta Daniel como un Anciano, lo que revela su eternidad y su perfecta sabiduría.