El 16 de octubre de este año, en el Palacio Apostólico, Francisco tuvo un diálogo con seminaristas y formadores de Lombardía. Aquí se extracta:

Soy Daniele, de la diócesis de Mantua, y asisto al año introductorio… ¿Cómo podemos los seminaristas en camino enfrentar la cruz de la duda?

FRANCISCO: «La cruz de la duda es una cruz, pero fecunda. No confío en las personas que nunca dudan. La duda nos pone en crisis; la duda nos hace preguntarnos: ‘¿Pero esto es bueno o no bueno?’. La duda es una riqueza. Estoy hablando de la duda normal, no de aquellas personas dudosas que se vuelven escrupulosas. No, eso no está bien…

«¿Qué acciones concretas podemos poner en práctica todos los días para que nuestra vida diaria alimente este camino de confiarse? La acción concreta es el diálogo con la persona que te acompaña, el diálogo con el superior, el diálogo con los compañeros… Y, sobre todo, el diálogo con el Señor: ‘Señor, ¿qué quieres decirme con lo que me haces sentir, con esta desolación, con esta duda?’…».

«Soy Giovanni, vengo de la diócesis de Bérgamo y asisto a cuarto de teología… Leyendo la exhortación apostólica post-sinodal Verbum Domini, del Santo Padre Benedicto XVI, nos llamó en particular la atención el número 82: ‘ El Sínodo ha encomendado que se ayude concretamente a los seminaristas a ver la relación entre el estudio bíblico y el orar con la Escritura’… Nos gustaría preguntarle sobre la relación entre el estudio y la oración y entre el estudio y la actividad pastoral…

FRANCISCO: «…Falta un cuarto elemento; hay cuatro columnas, los pilares de la formación: estudio, oración, actividad pastoral y vida comunitaria, y por eso el seminario es importante. Una vez, un sabio obispo dijo: ‘El peor seminario es mejor que ningún seminario’. Porque la vida comunitaria nos ayuda: es una preparación para el colegio presbiteral».

Soy Piergiorgio de la diócesis de Crema. Soy acólito y el próximo sábado seré ordenado diácono… Al ver a tantos jóvenes que no reconocen la Eucaristía ni siquiera como algo importante, ¿cómo podemos, por el contrario, hacer que perciban su centralidad culminante…?

FRANCISCO: «…La celebración litúrgica es un acto de adoración, un acto de participación en la pasión, muerte y resurrección de Jesús, todos lo sabemos. Es un acto de alabanza a Dios, de alegría espiritual. ¡Pero muchas veces parece un velorio! Y ahí debemos ayudar a los sacerdotes. Y vosotros, que seréis sacerdotes, por favor, no aburráis a las personas… ».

Soy Marco, de la diócesis de Milán, seminarista de quinto de teología… Es un año decisivo para el camino del discernimiento vocacional, en vista de las órdenes sagradas…

FRANCISCO: «… Es un camino el de discernir y ver lo que el Señor quiere de mí, acompañado por otro que me ayude. ¿Cómo se ve? Lo que siento, lo que me da paz, lo que me deja intranquilo, lo que me quita la paz… Mirar lo que pasa en mi corazón: esto es discernir. Lo que sucede dentro de mí: ¿qué pensamientos me dan alegría, qué pensamientos me dan pena, que cosas me ponen triste y las siento como algo que no sirve … Y una de las cosas más difíciles en la vida cristiana, y en la que hace falta tanto discernimiento, es cómo vivir con el pecado… Cuando caigo, ¿cómo vivo esta caída? ¿Cómo resuelvo este fracaso? Buscar en la oración, en el consejo cómo salir adelante con el pecado y resolverlo… Pero siempre buscar a los que me ayudan a vivir con mis cosas malas, con mis errores. También con las cosas buenas, pero quiero hacer hincapié en el convivir con el pecado, porque parece que no se sabe muy bien cómo resolver el problema concreto de ser pecadores».

Soy Don Davide, desde hace dos semanas diácono en la diócesis de Milán… En los últimos meses hemos sido testigos de eventos serios que han sacudido la barca de Pedro desde dentro… ¿Cómo estar verdaderamente frente a los escándalos que nos afligen y también involucran a los consagrados? ¿Cómo podemos ayudar a los fieles a no perder la esperanza a pesar de la pobreza de sus ministros?…

FRANCISCO: «‘Es necesario que haya escándalos’, dice Jesús. El escándalo está desde el principio de la Iglesia: piensa en Ananías y Safira, esos dos que querían engañar a la comunidad: un escándalo. Pedro resolvió claramente el escándalo, en ese caso: les ‘cortó la cabeza’ a ambos…

«Jesús dice que sí, es necesario que haya escándalos para ver dónde está tu corazón, pero también advierte: ‘Ay, ay de ti si escandalizas a uno de estos’…

«Detrás de tu pregunta está el escándalo del abuso. Vosotros conocéis las estadísticas: el 2% de los abusos cometidos han sido cometidos por sacerdotes… En este punto, hablad claramente: si veis algo así, inmediatamente al obispo. Para ayudar a ese hermano abusador. Inmediatamente al obispo».

Soy Don Marco, del seminario de Cremona… Cuando el obispo nos pregunta en la ordenación para los seminaristas: ‘¿Estás seguro de que son dignos?’, entonces vienen a la mente todas las reflexiones: el futuro que se abre ante ellos, con la gracia de Dios, con la Iglesia… ¿Podría decir una palabra sobre esto?

FRANCISCO: «…¿Cómo podemos evitar sabiamente el riesgo? ¿Qué puede significar para nosotros que también debemos cuidar una antigua tradición de formación de seminaristas?… En primer lugar, ponlos en camino. Una formación seria es ponerlos en camino, que no se queden quietos. Ponedlos en camino porque un sacerdote que no está en el camino piensa estupideces, dice estupideces y hace estupideces…. Ponedlos en camino, sin tantas seguridades. Es cierto que es un riesgo, formar a las personas es un riesgo, pero asumid el riesgo…

«El problema de la rigidez: la defensa, el clericalismo… Cuando en un joven—este es un criterio que digo seguro—, si ves a un joven seminarista que se pone rígido, que cae en la rigidez, hazlo esperar. Si es rígido no es adecuado para la ordenación. Hoy la rigidez es un impedimento para la ordenación. Si ves a otro que se toma todas las cosas en serio y no tiene sentido del humor, ¡envíalo a trabajar en el circo por un tiempo! Luego, cuando regrese, después de dos años, veremos cómo van las cosas. El sentido del humor, no de rigidez: la rigidez es un impedimento».

Soy Don Ivan, rector del seminario de Como… ¿Qué les pide a los docentes de los seminarios de las diócesis lombardas?

FRANCISCO: «… La sabiduría en la vida cristiana más que en dar respuestas consiste en saber hacer preguntas: a Dios, a la comunidad, al obispo, a los sacerdotes… Si un joven no sabe cómo hacer preguntas, debe aprender: este es vuestro trabajo, el de los formadores. Y si no aprende, no sirve para el sacerdocio»

TEMA DE LA SEMANA: CUIDAR AL SEMINARIO

Publicado en la edición impresa de El Observador del 4 de noviembre de 2018 No.1215