Por Filiberto Cruz Reyes, Pbro

«El que no tranza, no avanza». Esta frase se ha convertido en nuestros días en una especie de himno o de una maldición, como si fuera el único camino para progresar, cosa que nos ha sumido en una terrible corrupción.

Frente a ello Francisco «nos invita también a una existencia austera y despojada» (n. 70); el político católico debe terminar con la mítica aporía de «o eres político o trabajas», y de la casi normal actitud «donde cada uno se cree con el derecho de alzarse por encima de los otros» (n. 71) e imponer su propia verdad bajo el velo de la simple percepción, pues «el mundo no quiere llorar: prefiere ignorar las situaciones dolorosas, cubrirlas, esconderlas […] creyendo que es posible disimular la realidad» (n. 75).

Frente a esas tentaciones, Francisco propone las bienaventuranzas como agenda perenne en el corazón del católico que debe incursionar en la política, sabiendo que el «busca primero el Reino de Dios y su justicia divina y todo lo demás se te dará por añadidura» (cfr. Mt 6, 33) es algo que está vigente.

 

«Pero la justicia que propone Jesús no es como la que busca el mundo, tantas veces manchada por intereses mezquinos, manipulada para un lado o para otro. La realidad nos muestra qué fácil es entrar en las pandillas de la corrupción, formar parte de esa política cotidiana del «doy para que me den», donde todo es negocio […] Algunos desisten de luchar por la verdadera justicia, y optan por subirse al carro del vencedor» (n. 78).

En cuanto a la política, los católicos estamos llamados a «convertirnos en seres que cuestionan a la sociedad con su vida» (n. 90), una vida de santidad, sabiendo que «un santo no es alguien raro, lejano, que se vuelve insoportable por su vanidad, su negatividad y sus resentimientos» (n. 93); vida de santidad en la que «no se trata solo de realizar algunas buenas obras sino de buscar un cambio social: «Para que las generaciones posteriores también fueran liberadas, claramente el objetivo debía ser la restauración de sistemas sociales y económicos justos para que ya no pudiera haber exclusión» (n. 99).

Con un solo excluido que haya, no es buena política.

NOTA: Los números corresponden a la Exhortación Apostólica del Papa Francisco «Gaudete et Exultate».

TEMA DE LA SEMANA: DE CARA A LOS PRÓXIMOS SEIS AÑOS

Publicado en la edición impresa de El Observador del 2 de diciembre de 2018 No.1221