La Nochebuena se celebró pronto en la América española, prácticamente desde el primer momento del descubrimiento. Tras aquella jornada histórica del 12 de octubre de 1492, se sucedieron las exploraciones.

Colón y sus hombres llegaron a La Española, la actual isla que comparten Haití y la República Dominicana. Era ya diciembre y, mientras exploraban el territorio y tomaban contacto con los indígenas, llegó la Nochebuena. El Diario de a bordo, redactado por Colón, habla de lo acontecido en aquellos días. Y aunque no está consignado, se cree que llegado el día 25 hubo fiesta y celebración de la Navidad, pues la religiosidad de los españoles en aquella época era muy profunda, y ésta era una de las tres grandes fiestas religiosas del año.

Al final del día, hacia la medianoche, el almirante se despertó a consecuencia de un gran ruido y una fuerte sacudida. La Santa María había encallado y se hallaba inclinada con una vía de agua abierta en su costado. La nave se hundía y los marineros abandonaron el barco.

El miércoles 26 de diciembre Colón ordenó que se sacase cuanto se pudiera aprovechar de la nao. Colón creyó que el accidente había sido providencial y que con este naufragio Dios estaba mostrando su voluntad de que algunos hombres fundasen una villa en la que establecerse en ese preciso momento. De este modo surgió el Fuerte de Navidad, así llamado por haberse producido el accidente en el día citado.

Junto con el proceso de descubrimiento y conquista, tuvo lugar una intensa evangelización de las nuevas poblaciones, ahora convertidas en españolas.

La celebración de las fiestas de Navidad, por tanto, se dio desde los inicios, no sólo para los peninsulares sino también para los nativos. Tengamos presente que la difusión del Evangelio estaba considerada por la Corona española como una de sus principales obligaciones, si no la primera.

En general, y pese a dificultades de gran magnitud tales como las dimensiones del territorio, los resultados alcanzados fueron extraordinarios. En pocas décadas los misioneros habían predicado y bautizado a la mayor parte de la población. El esfuerzo humano y material había sido formidable, así que no es de extrañar que también lo fuesen los resultados, visibles entre otros muchos aspectos en la aceptación de la Navidad entre los indios.

Extractado del libro «Breve historia de la Navidad», de Francisco José Gómez Fernández (2013).

ELEMENTOS INDÍGENAS DE LA NAVIDAD EN MÉXICO

Por Francisco José Gómez

Los principales momentos de la celebración de la Natividad de Jesús eran los mismos que en la España peninsular, aunque existían costumbres locales, procedentes por lo general de la cultura indígena, que le conferían un carácter propio.

En este tiempo tenía lugar la celebración de «Las Posadas», una costumbre que consistía en la realización de un novenario, nueve Misas o Rosarios entre el 6 y el 14 de diciembre, en los que se seguía figuradamente el viaje que realizaron José y María entre Galilea y Belén. Las nueve Misas recordaban también los nueve meses de gestación de Jesús. La ceremonia, o los rezos, se oficiaban una vez que se había puesto el sol, en plazas y calles, iluminadas por velas. El padre de esta tradición fue el fraile agustino Diego de Soria, que en 1587 logró el permiso del Papa Sixto V para celebrar el novenario.

Una vez llegado el día 24, la convocatoria a la Misa de Gallo se hacía al toque de tambores y trompetas, hasta la llegada de las primeras campanas. Al acabar la citada Misa se ponía al Niño en el pesebre del belén y comenzaban los regocijos propios de estas festividades de la Natividad. La tradición de colocar belenes llegó tempranamente a la América española. Pronto aparecieron escuelas autóctonas y tipologías de nacimientos, y durante los siglos XVII y XVIII se realizaron grandes cantidades de figuritas de tal gusto y calidad que llegaron a exportarse.

El día de Navidad era la jornada festiva por excelencia, en la que se acostumbraba romper la piñata. Y al igual que en España se representaban autos de Navidad, en América se hizo lo propio con las pastorelas.

TEMA DE LA SEMANA: CÓMO LLEGÓ LA NAVIDAD A MÉXICO

Publicado en la edición impresa de El Observador del 23 de diciembre de 2018 No.1224