Por Sergio Ibarra

Porque ignora las implicaciones de las nuevas amenazas regionales que asedian a México y al mundo, el tráfico ilegal de armas, drogas, de dinero, de propiedad intelectual y de personas que demandan, efectivamente, transformaciones, pero pensadas con seriedad para combatirlas desde una perspectiva regional de la seguridad y no con más policías.

Porque atenta al principio constitucional republicano: el Municipio Libre. ¿Cómo aspirar a un desarrollo ordenado y con libertad con un sistema policial centralizado que reduciría el nivel de autoridad de las policías estatales y municipales?

Porque asume resolver la complejidad del fenómeno de la inseguridad del país con una guardia nacional; con ello, ignora la totalidad de la problemática y el orden implicado: crearía un desorden y conflictos de consecuencias negativas en el resto de los tres niveles de gobierno.

Porque intenta copiar el modelo de los Carabineros de Chile, que nada tiene que ver con la situación de la inseguridad mexicana. Un caso único a nivel mundial, una institución creada como consecuencia del golpe de Estado de 1973, que luego de 17 años de régimen militar y 28 años de gobiernos civiles maduró en el entorno de una relación civil-político-militar muy distinta a la que prevalece en México. El Ministro de Defensa chileno es un civil.

Y porque omite las consecuencias institucionales a la naturaleza, normatividad y capacidades de las FFAA mexicanas. En la formación del talento humano en las FFAA la doctrina militar actual esta enfocada, por esencia, para destruir al enemigo y no para trabajos preventivos. Se ignora que se requieren otras capacidades que hoy no existen y el grave riesgo de deterioro del prestigio militar.

Porque exige cambios normativos internos profundos para formar y convertir a 50 mil civiles en una mezcla policial entre preventivos y militares. No es cuestión de una nueva ley.

Se ignora el tiempo que requiere construir nuevos conocimientos, tecnología, instrucción, entrenamiento y despliegue, y luego probarla y aplicarla de manera sistemática.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 27 de enero de 2019 No.1229