Hay un templo en la ciudad de Santiago de Querétaro que es una verdadera joya del barroco colonial mexicano, y la máxima expresión del barroco queretano: el templo de Santa Rosa de Viterbo.

Dicho lugar, con más de 200 años de historia y obras de arte inigualable, pasó por un período muy difícil a raíz de las Leyes de Reforma —emitidas por Benito Juárez en 1859—, pues provocaron a partir de 1861 el exclaustramiento de las religiosas de Santa Rosa de Viterbo en dos ocasiones.

Conocidas como las Madres Rosas, nunca tuvieron patrimonio económico, sino que cubrían sus gastos con las limosnas de los fieles y las pensiones de las niñas y doncellas que educaban. Ciertamente no era este lugar el único con funciones educativas, pues en Querétaro también se daba escuela en el Colegio de las Carmelitas Descalzas del Señor San José de Gracia, así como educación para los jóvenes y niños en los conventos de los dominicos, de los agustinos, de los carmelitas y de los dieguinos.

La expulsión de las Madres Rosas y de los otros consagrados de sus respectivos conventos, beaterios, casas de formación y seminarios por todo el país, fue un acto dañino y de injusticia por parte de Juárez y su gobierno, que no supo hacer realidad su famosa frase: «El respeto al derecho ajeno es la paz».

De este modo, las Madres Rosas acabaron refugiándose en el municipio de Colón, y como la congregación ya no pudo continuar, ésta desapareció con la muerte de la última de sus miembros.

Hay que recordar que el plan del gobierno estaba bien calculado desde tiempo atrás: toda la década de 1850 se había venido trabajando en un plan para que una minoría liberal masónica impusiera su visión del mundo a una mayoría cristiana. Para ello se había ideado la desaparición de todas las órdenes religiosas, tanto masculinas como femeninas, y la imposición de un control férreo sobre el clero, para luego destruirlo también.

Con la ley de nacionalización de bienes eclesiásticos el gobierno se robó los bienes que los hijos de la Iglesia, para glorificar a Dios, habían edificado libre y legítimamente.

Entre los lugares en Querétaro que sufrieron la exclaustración de sus congregaciones a causa de la persecución por parte del gobierno liberal se pueden mencionar, según documentación del Centro de Estudios de Historia de México Carso:

▶ El convento de las Capuchinas.

▶ El Colegio de Carmelitas.

▶ El convento de Santa Teresa.

▶ El convento de Santa Clara.

Algunos de estos lugares pudieron abrirse pocos años después, encontrados en malas condiciones a causa del abandono, y padeciendo además una notable disminución en el número de vocaciones. Por ejemplo, en el retorno a sus conventos, el de Capuchinas sólo tenía 27 monjas, 16 en el de Santa Teresa y 18 en el Colegio de Carmelitas.

Las comunidades religiosas hicieron lo posible por retomar su vida cotidiana, pero sus medios de sustento estaban sumamente afectados Entre las que perdieron prácticamente todo figuraban las monjas clarisas, y, desde luego, las Madres Rosas.

A aquellas edificaciones a las que el gobierno no permitió que se les volvieran a usar para fines cristianos se les fueron dando toda clase de funciones, algunas decentes pero otras bastante alejadas de su santo primer destino.

Al beaterio de Santa Rosa de Viterbo no le fue tan mal en el sentido de que se le dieron funciones que entraban en la categoría de utilidad pública.

Así, a partir de 1867 el lugar se convirtió en un hospital civil, y estuvo en servicio por casi un siglo. De 1963 a 1967 fungió como edificio de la Escuela Secundaria Federal No. 1. Después de eso albergó al Instituto Italo-Americano de Artes Gráficas con el nombre de Centro de Estudios Tecnológicos de Artes Gráficas.

El carácter sagrado para el cual fue levantado originalmente el lugar había desaparecido, pues. Sin embargo, el actual gobierno estatal accedió a convertirlo en el «Museo de Sitio del Templo de Santa Rosa de Viterbo», que ha sido inaugurado en febrero de este año y que alberga la exposición permanente titulada «El regreso de las Madres Rosas», la cual exhibe objetos culturales, históricos y espirituales que dan cuenta de la forma de vida de las «Madres Rosas». Es su regreso a casa.

Redacción

TEMA DE LA SEMANA: EL RETORNO A CASA DE LAS MADRES ROSAS

Publicado en la edición impresa de El Observador del 24 de marzo de 2019 No.1237