Miguel Melgarejo no ha tenido un camino fácil en los últimos meses: el cáncer tocó a su puerta y lo enfrenta con Rosario en mano, dando testimonio de fe y entereza junto a su familia que en ningún momento lo abandona. Esta es su historia.

Por Chucho Picón

Miguel Melgarejo es esposo y padre de familia de dos bebés, ha dedicado su vida a promover la cultura del emprendedurismo y la responsabilidad social. Ha fundado con sus amigos organizaciones como «Emproyecto México» que promueve a jóvenes que buscan fundar empresas innovadoras, «Talismanin» que apoya y beca a jóvenes indígenas de México que anhelan estudiar a un nivel universitario, y el «Programa llaves» que capacita y entrena a internos de reclusorios potencializando sus habilidades. También ha dedicado su vida a la defensa de la vida desde el vientre materno. Pudimos visitarlo y vivir unos momentos a su lado en su lucha contra el cáncer…

Miguelito sigue evolucionando bien después de su cirugía: el tumor en el colon fue extirpado; le esperan meses de tratamiento y quimioterapias, pero su inmensa fe en Dios y su inmenso amor por su esposa y sus bebés lo están sacando adelante ante los dolores que siente y la enfermedad.

La gracia de Dios ilumina su rostro y se respira un clima de paz en su habitación; es la fe de la esperanza, inexplicable para este mundo que no cree que es posible alcanzar la sanación en la misericordia de Dios.

Miguel camina despacio entre los pasillos, así lo piden los médicos; paso a pasito rompe la enfermedad, no hay quejas, ni maldiciones de su boca, sólo susurra plegarias y oraciones.

Miguelito reza con devoción todos los días el Santo Rosario, son murmullos casi imperceptibles entre su dolor y sus plegarias a la Madre de Dios.

Miguel mira siempre con amor el crucifijo que le llevó su amada esposa. Ahí se refugia en su fe; ofrece todos sus dolores por su esposa, por sus bebés, por este mundo. Miguel vive una Cuaresma diferente, una Cuaresma de la mano Dios.

Afuera lo esperan sus amigos y familia, su esposa y sus bebés, quienes lo motivan, lo encomiendan a todos los santos. Ahí, desvelados, con hambre, con frío y cansancio, ofrecen su ayuno por Miguel. Es una Cuaresma diferente…

Desde las redes sociales y los chats en Whats app se han volcado en orar por la sanación de Miguel: ofrecen Misas, Rosarios, sacrificios por él; así son los católicos, así es la Iglesia orante que pide y clama por un milagro para el hermano, para el prójimo en enfermedad o desgracia.

Me despido de Miguel; es mi hermano, es mi amigo desde la niñez. Me parte el alma dejarlo… Se despide de mí con una bendición y un pequeño grito, con un «¡Viva Cristo Rey!» (Miguel es fan de los cristeros). Bajo el elevador, ya lo espera en la planta baja su esposa Viki; ella luce en su rostro, en sus ojos, la fe. Inquieta, ya quiere verlo y estar con él.

Ahí, en el elevador, mientras bajo, entre lágrimas le imploro a Dios que le conceda la salud a Miguel; quiero comprarle tiempo y salud que a veces no valoro y los desperdicio. Cuántos tumores en mi alma y corazón. Le pido tiempo a Dios para que pueda ver crecer a sus bebés. Le pido a Dios tiempo y salud para que Miguel les enseñe ese grito a Cristo Rey…

Sigan orando por Miguel Melgarejo de Arana; sus oraciones llegan al Cielo y acarician la misericordia de Dios; el milagro de la sanación completa para Miguel es posible.

En la foto, Miguelito comulgando y recibiendo al Rey de Reyes al Amor de los Amores, Cristo Rey.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 24 de marzo de 2019 No.1237