Nosotros los científicos sabemos que, por primera vez, la supervivencia de la humanidad depende de la aceptación por parte de todas las naciones de preceptos morales que trasciendan todo sistema y toda especulación». Jérôme Lejeune, 15 de diciembre de 1981.

Desde 1970 el tema del aborto agitaba a toda Europa; Gran Bretaña, pisando los talones a EUA, legalizó el «tratamiento» de la trisonomía 21 (síndrome de Down) mediante el aborto; y en Francia y otros países, mediante campaña mediática, se buscó imponer una mentalidad favorable al aborto de todos los niños no deseados con afirmaciones como: «Un bebé no se convierte legalmente en una persona hasta que no ha nacido», o «Una mujer tiene derecho a hacer lo que quiere de su cuerpo».

Argumentos como estos, contrarios a la verdad y a Dios, hoy no acaban:

▶ Nigel Biggar, clérigo anglicano y profesor regius de moral y teología pastoral en Oxford, afirma que está a favor del aborto del embrión humano antes de las 18 semanas, pues «a las 18 semanas después de la concepción es más o menos el primer período en el que hay alguna evidencia de actividad cerebral, y por lo tanto de conciencia».

Igualmente, que «no está claro que un feto humano sea el mismo tipo de cosa que un adulto o un ser humano maduro, de forma que merezca el mismo tratamiento», y que no se puede afirmar que todo aborto sea un crimen.

▶ Peter Singer, el ateo y vegetariano profesor de ética de la Universidad de Princeton, quien inventara hace 35 años la corriente ideológica del «animalismo», y gran defensor de la eutanasia, el aborto y el infanticidio, argumenta que el sistema de salud de Estados Unidos debe reconocer la necesidad de «poner fin intencionalmente a la vida de los niños con discapacidades graves». Según él, la moral jamás precede a la autoconciencia por lo que el no nacido y el recién nacido, al no haber desarrollado esa autoconciencia, puede ser eliminado; en resumen, que «los bebés humanos no son personas. Su vida no es más digna de protección que la de un feto».

▶ El pasado mes de febrero, en Madrid, el periodista y escritor Arcadi Espada, durante una estrevista en el programa de televisión «Chester», manifestó que aunque «hay personas que consideran que, si alguien les detecta un niño enfermo, tienen todo el derecho a seguir adelante con el niño enfermo», pero que para él eso es «una inmoralidad»; que«si el servicio público de salud detecta una persona con una anomalía grave que va a impedir que lleve una vida normal», no debería dejarse nacer al hijo porque «el servicio público le ha avisado a usted de que esa persona va a nacer con gravísimas deficiencias que van a suponer para la sociedad un costo que podría haberse evitado».

A esto ha respondido la Fundación Jérôme Lejeune en España: «La existencia de una patología o enfermedad en el ser humano no le niega su realidad personal. Es decir, las personas lo son por el mero hecho de serlo, no porque vivan en determinadas condiciones de idoneidad (…) Todo ser humano tiene derecho a vivir, independientemente de las condiciones en que se produzca esta vida. (…) Obligar a un padre a violentar los derechos de su hijo, como obligándole a quitarle la vida mediante el aborto provocado, sí que sería una grave inmoralidad».

Pablo Siegrist, director de la Fundación Jérôme Lejeune en España, heredera del pensamiento y de la obra del genetista francés al que debe su nombre, desenmascara:

«La hipocresía tras el discurso ‘buenista’ con las personas Down oculta una mentalidad eugenésica».

Y también advierte del preocupante discurso mundial a favor «de la inclusión y la integración», cuando la realidad no ha cambiado nada; por eso existe un «grave problema cultural» por el cual «no estamos dejando que los embriones con síndrome de Down nazcan».

Efectivamente, en el mundo más del 90% de los bebés que vienen con síndrome de Down son legalmente asesinados en el vientre de sus madres.

Para hacer frente a estos homicidios, se ha creado el Máster Internacional en Bioética de la Fundación Jérôme Lejeune. Elena Postigo, coordinadora del Máster , señala: «Hoy estamos ante una perversión de la ciencia que se arroga el derecho de acabar con la vida humana». Por eso, «intentamos hacer una reflexión desde el plano científico, racional, filosófico y legal, que intente mostrar cómo la ciencia debería estar al servicio de la humanidad y no contra el individuo humano».

Es que la eutanasia se está disparando en todo el mundo, y ya no se diga el aborto por discapacidad o por cualquier otro pretexto.

Y para quien crea que el asesinato de los no nacidos no es, como vislumbraban Jérôme Lejeune y san Juan Pablo II, el problema más grave y apremiante que hoy tiene la humanidad, sepa que nada más en 2018 se realizaron en el mundo 41.9 millones de abortos, y que por cada 33 nacimientos hubo diez abortos.

De hecho hubo más muertes por aborto en 2018 que la suma de todas las muertes por cáncer, malaria, SIDA, tabaco, alcohol y accidentes de tráfico.

Aun así, organismos internacionales siguen apostando por el crimen del aborto; tanto así que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, declaró este mes de marzo que en «la actual batalla por los derechos reproductivos» era lamentable que algunos países (como Estados Unidos) estén adoptando una legislación «retrógrada» (o sea provida).

Redacción

ORACIÓN PARA PEDIR LA BEATIFICACIÓN DE JÉRÔME LEJEUNE

«Oh Dios, que creaste al hombre a tu imagen y lo destinaste a compartir tu Gloria, te damos gracias por haberle dado a tu Iglesia al profesor Jerôme Lejeune, eminente servidor de la vida.

«Él supo poner su penetrante inteligencia y su fe profunda al servicio de la defensa de la vida humana, especialmente de la vida en gestación, en el incansable empeño de cuidarla y sanarla. Testigo apasionado de la verdad y de la caridad, supo reconciliar, ante los ojos del mundo contemporáneo, la fe y la razón.

«Concédenos por su intercesión, según tu voluntad, la gracia que te pedimos, con la esperanza de que pronto sea contado entre el número de tus santos. Amén».

Con aprobación eclesiástica de monseñor André Vingt-Trois, arzobispo de París.

Se ruega comunicar las gracias recibidas a: Postulación de la Causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Jérôme Lejeune Abbaye Saint-Wandrille, F-76490 Saint-Wandrille, Francia

 

TEMA DE LA SEMANA: EL CIENTÍFICO QUE PERDIÓ EL NÓBEL POR RECHAZAR EL ABORTO

Publicado en la edición impresa de El Observador del 31 de marzo de 2019 No.1238