Por Ryshell Castleberry

Conversación entre un esposo (E) y un psicólogo (P):

P:¿Qué hace para ganarse la vida, señor Rogers?

E: Trabajo como contador en un banco.

P: ¿Y su esposa?

E: Ella no trabaja. Es ama de casa.

P: ¿Quién hace el desayuno para su familia?

E: Mi esposa, porque ella no trabaja.

P: ¿A qué hora despierta su esposa?

E: Se despierta temprano porque tiene que organizarse: prepara el almuerzo que se llevarán los niños, se asegura que estén bien vestidos y peinados, que desayunen, que se cepillen los dientes y que lleven todos sus útiles escolares. Al bebé le cambia los pañales y la ropa; lo amamanta y prepara todas las comidas de la familia.

P: ¿Cómo llegan sus hijos a la escuela?

E: Mi esposa los lleva a la escuela, porque ella no trabaja.

P: Después de llevar a sus hijos a la escuela, ¿qué hace?

E: Otra vez en casa, tiene que atender al bebé y amamantarlo de nuevo, cambiar su pañal y alistarlo para una siesta, ordenar la cocina y luego se encarga de lavar la ropa y limpiar la casa. Ya sabes, porque ella no trabaja.

P: ¿Qué hace usted cuando vuelve de la oficina?

E: Descanso, por supuesto. Estoy cansado después de trabajar todo el día en el banco.

P: ¿Y qué hace su esposa?

E: Prepara la cena, atiende a mis hijos y a mí, lava los trastos, ordena una vez más la casa. Después ayuda a los niños con sus tareas, los baña, los prepara para dormir y verifica que se cepillen los dientes. Una vez en la cama, ella se despierta con frecuencia para seguir amamantando al bebé y posiblemente para cambiar un pañal, porque ella no tiene que levantarse para ir al trabajo.

TEMA DE LA SEMANA: MATERNIDAD EN MÉXICO

Publicado en la edición impresa de El Observador del 12 de mayo de 2019 No.1244