La literatura en torno a la Cristiada suele tener más valor documental que artístico; pero también hay novelas relacionadas con el tema:

  • Jorge Gramm, seudónimo del sacerdote David G. Ramírez, hace referencia a la epopeya cristera en sus novelas «Héctor» (1930), «La guerra sintética» (1935), «Jahel» (1935), «La trinchera sagrada» (1948) y «Rebelde» (1955).
  • Con el seudónimo «Spectator», el sacerdote Enrique de J. Ochoa, testigo presencial por ser capellán militar, publicó en 1933 «Los cristeros del volcán de Colima; escenas de la lucha por la libertad religiosa en México, de 1926 a 1927».
  • Fernando Robles publicó las novelas «La virgen de los cristeros» (1934) y «El santo que asesinó» (1936); esta última es una biografía novelada de José León Toral, asesino de Álvaro Obregón.
  • Claudio Álvarez escribió la novela «Tirano y víctimas»(1938), que retrata la persecución religiosa que padeció Veracruz tras la firma de los «Arreglos» de 1929.
  • Aurelio Robles Castillo escribió «¡Ay Jalisco… no te rajes! O la guerra santa».
  • Graham Green, novelista británico, publicó en 1940 «El poder y la gloria», que trata de un sacerdote en Tabasco tras los «Arreglos», cuando el gobierno continuó luchando por erradicar a la Iglesia católica.
  • Jesús Goytortúa Santos ganó el Premio Lanz Duret en 1944 con «Pensativa, novela cristera» (1945).
  • Alberto Quiroz escribió la novela «Cristo Rey o la persecución» (1952).
  • El sacerdote Carlos María de Heredia fue el autor de la novela «En el rancho de San Antoñito» (1947), donde enaltece a quienes dieron su sangre por Cristo Rey.
  • Bajo el seudónimo de Jaime Randd, Jesús Medina Ascensio publicó su novela «Alma mejicana» en (1947), y los cuentos de temática cristera «Camino perdido» (1959) y «El indio que no supo callar».
  • Luis Rivero del Val escribió la novela «Entre las patas de los caballos, diario de un cristero» (1953).
  • Francisco López Manjarrés, en la novela «Pancho Villanueva, el cristero» (1956), narra la historia de un muchacho que se une a los cristeros y resulta muerto en una batalla.
  • Severo García, indígena, publicó «El indio Gabriel» (1957), sobre un joven propagandista del Apostolado de la Oración y su asesinato en 1930.
  • J. Jesús Figueroa Torres es el autor de la novela «Las brígidas de Montegrande o los cristeros de Colima».
  • Rafael Bernal escribió en verso libre «Federico Reyes, el cristero» (1941).
  • Heriberto Navarrete es autor de «Por Dios y por la patria; memoria personal del periodo de persecución religiosa en México, bajo el gobierno del general Plutarco Elías Calles» (1945) y «El voto de Chema Rodríguez; relato de ambiente cristero» (1964). .
  • Felipe Morones es un canónigo que escribió «Capítulos sueltos o apuntes sobre la persecución religiosa en Aguascalientes» (1955) y «Memorias de Jesús Degollado Guízar, último general en jefe del ejército Cristero» (1957).
  • Antonio Estrada es el autor de «Rescoldo. Los últimos cristeros» (1961).
  • Alicia O. de Bonfil publicó en 1970 una recolección de canciones, corridos e himnos del movimiento cristero, titulándola «La literatura cristera».
  • Ezequiel Mendoza Barragán publicó «Testimonio cristero» (1990), que son memorias del autor.
  • Jean Meyer, —autor de los ensayos «La Cristiada» (tres tomos, 1973-1975) y «Coraje cristero» (1981)— publicó también la «Antología del cuento cristero» (1993).

TEMA DE LA SEMANA: A 90 AÑOS DE LA RESTITUCIÓN DEL CULTO

Publicado en la edición impresa de El Observador del 30 de junio de 2019 No.1251

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