Antes se predicaban temas como la virginidad o como la castidad en el noviazgo, pero según la cada vez más extendida mentalidad actual, que dicta falsamente que Cristo no vino a reprimir a nadie sino a hacernos sentir bien, ya no es así, y se oye poco hablar sobre estos temas.

Esta postura choca de frente con el testimonio de santa María Goretti, niña de casi 12 años de edad, que el 6 de julio ha cumplido 117 años de ser asesinada por proteger su virginidad. Ella sabía que tener relaciones íntimas fuera del matrimonio era algo que ofendía a Dios, por eso le decía al joven que intentaba someterla: «¡No hagas eso, que es pecado!».

LAS MÁRTIRES DE LA PUREZA

Su testimonio cristiano es la vivencia de la virtud de la pureza tanto en el alma como en el cuerpo. Y es a partir de santa María Goretti que se acuñó el término «mártires de la pureza», el cual se refiere a mujeres cristianas que han muerto martirizadas in defensum castitatis («en defensa de la castidad»). Sin embargo, desde los primeros siglos de la Iglesia ya hubo casos así.

Algunos consideran que santa Inés, de 12 años, quien consagró su virginidad a Cristo, fue la primera mártir de la pureza ya que en el año 304, durante su proceso judicial, hubo intentos —bloqueados por el Cielo— para quitarle su pureza (la ley romana prohibía la ejecución de vírgenes, por eso primero eran violadas para llevar a cabo la sentencia). Sin embargo, santa Inés no murió por defender su virginidad sino por negarse a apostatar de su fe cristiana.

Entre las muchas mártires de la pureza se pueden mencionar:

Santa Pelagia de Antioquía, de 15 años, que murió al saltar desde el techo de una casa para huir de unos soldados romanos para que no la violaran.

Santa Irene de Tesalónica, mártir del año 305. Antes de ser ejecutada por ser cristiana, fue llevada a una casa de vicios para ser mancillada, pero Dios intervino milagrosamente y su virtud virginal fue preservada.

Santa Tomaide de Egipto, que en el año 476 se iba a casar con un pescador, pero su futuro suegro intentó seducirla, y ante su resistencia la mató con su espada.

Santa Saturnina de Arrás, germana de noble cuna que a los 12 años hizo voto de perpetua castidad, y que a los 20 huyó al monte porque sus padres trataban de casarla; pero el joven pretendiente la siguió e intentó satisfacer sus apetitos, y como ella no consintió, él la mató cortándole la cabeza.

Santa Solange de Bourges, campesina francesa con los carismas de sanación de los enfermos y de expulsión de los demonios. Fue raptada por un hombre, quien la decapitó en el año 880 porque ella defendió su virginidad.

Santa Belina de Landreville, francesa, hija de un granjero virtuoso. En 1153 fue acosada por un terrateniente; como ella se resistió, él le partió el cráneo con su espada en el año 1135.

Beata Carolina Kóska, campesina polaca de 16 años que en 1914 fue sacada de su casa por un soldado ruso que intentó mancillarla en el bosque, y como ella se resistió la mató con la bayoneta de su rifle.

TAMBIÉN HAY VARONES

Por supuesto que también ha habido mujeres cristianas casadas que, sin ser vírgenes, prefirieron perder la vida antes que consentir tener intimidad con alguien que no fuera su esposo.

E igualmente hay varones que no sólo han sabido defender su propia virginidad sino que hasta han muerto mártires a causa de ello. Por ejemplo,:

San Pelayo de Córdoba, de 14 años, prisionero de los musulmanes, que fue torturado y finalmente decapitado en el año 925 no sólo por no abandonar la fe cristiana sino por no dejarse tocar por el emir Abderrramán.

Y san Carlos Lwanga y sus compañeros mártires, condenados a muerte en 1887 no sólo por ser cristianos sino por negarse a mantener relaciones homosexuales con el rey de Uganda.

VIRTUD A RECUPERAR

En la sociedad actual la pureza está completamente infravalorada, por lo que la virginidad ya no se ve como un don a preservar sino más bien como un motivo de vergüenza. No sólo se escucha poco o nada sobre el tema en las parroquias y catequesis, sino que en las escuelas, sean religiosas o no, se les explican a los niños, adolescentes y jóvenes los métodos anticonceptivos para enseñarles a tener relaciones sin «peligro». Además en la televisión, en el cine y en las canciones de moda la ausencia de la pureza es un elemento predominante.

Pero si los santos jóvenes de todos los tiempos han sido capaces de aceptar la muerte con tal de proteger su pureza, eso significa que ésta tiene un valor importantísimo para Dios, pero que hoy escapa a los ojos del mundo. Hay que atreverse a indagar sobre ella a fin de recuperar como sociedad el aprecio y la práctica de esta virtud.

Redacción

LA VIRGINIDAD EN LAS SAGRADAS ESCRITURAS

«Yo quiero que ustedes vivan sin inquietudes. El que no tiene mujer se preocupa de las cosas del Señor, buscando cómo agradar al Señor. En cambio, el que tiene mujer se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su mujer, y así su corazón está dividido. También la mujer soltera, lo mismo que la virgen, se preocupa de las cosas del Señor, tratando de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. La mujer casada, en cambio, se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su marido. Les he dicho estas cosas para el bien de ustedes, no para ponerles un obstáculo, sino para que ustedes hagan lo que es más conveniente y se entreguen totalmente al Señor»

(I Corintios 7, 32-35).

«Jesús les dijo: ‘Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así. Por lo tanto, Yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio’. Los discípulos le dijeron: ‘Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse’. Y Él les respondió: ‘No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!’»

(Mateo 19,8-12).

TEMA DE LA SEMANA: ¿TODAVÍA SIRVE DE ALGO LA VIRGINIDAD?

Publicado en la edición impresa de El Observador del 7 de julio de 2019 No.1252