Cuando la gente de hoy habla de parroquias, casi siempre suele pensar en edificios de ladrillo y concreto donde los cristianos se reúnen para dar culto a Dios.

Sin embargo, una parroquia es una comunidad; específicamente la comunidad de cristianos que viven en un territorio eclesiástico concreto, y que están organizados en él para las tareas religiosas y la recepción de los sacramentos.

La parroquia nació con la finalidad de adaptar la acción pastoral de la primitiva comunidad cristiana urbana a las zonas rurales recién evangelizadas.

EN EL ÁMBITO CIVIL

La organización en parroquias llegó a tener tanta importancia que en los siglos VIII y IX del ámbito religioso brincó al político. Así, en la reforma organizativa del imperio de Carlomagno, incorporó las entidades eclesiales ya existentes a su gobierno, dividiendo directamente su vasto territorio en diócesis y parroquias.

Hacia el siglo X, el término parroquia fue ampliamente usado con un carácter de subdivisión social, y los habitantes de un territorio eran llamados «parroquianos».

Y hasta la fecha hay lugares del mundo que continuán utilizando el concepto de parroquia en un contexto no religioso; por ejemplo, en Ecuador y en Venezuela la parroquia es la división político-territorial de menor rango en la que se dividen cada uno de los municipios, por lo que equivale a lo que en otros lugares se conoce como delegación. En el Principado de Asturias y Galicia, comunidades autónomas de España, parroquia es el nombre tradicionalmente reconocido para designar las divisiones administrativas de la población. Y el estado de Louisiana (EUA) mantiene la denominación de parroquia para lo que en los otros estados se conoce como condado.

PARROQUIA Y RELIGIONES

Las religiones llamadas Iglesia Ortodoxa, Iglesia Anglicana, Iglesia de Suecia, Iglesia Metodista Unida e Iglesia Presbiteriana conservan el término religioso de parroquia que heredaron de la Iglesia católica.

Un cristiano no puede vivir aisladamente su fe; y la parroquia es el elemento más cercano de la realidad de la Iglesia que se le puede ofrecer; es decir, es la presencia de la Iglesia católica en su vida.

Redacción

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Publicado en la edición impresa de El Observador del 18 de agosto de 2019 No.1258