« También ustedes, como piedras vivas, se han edificado y pasan a ser un templo espiritual, una comunidad santa de sacerdotes que ofrecen sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Cristo Jesús »

(I Pedro 2, 5).

  • En el siglo I de la era cristiana los fieles se reunían en casas particulares, tanto para aprender más de la fe, como para orar y dar culto a Dios mediante la Eucaristía, también llamada Fracción del Pan: «:Acudían asiduamente a la enseñanza de los Apóstoles, a la convivencia fraterna, a la Fracción del Pan y a las oraciones» (Hechos de los Apóstoles 2, 42; cfr. I Corintios 16,19; Colosenses 4, 15; II Timoteo 4, 19; Filemón 2).
  • Sin embargo, los de Judea al principio seguían yendo al templo de Jerusalén: « Todos los días se reunían en el templo con entusiasmo» (Hch 2, 46a), y también ocurría que los sábados algunos asistían a las sinagogas. Todo esto porque eran lugares propicios para predicar el Evangelio de Jesucristo (cfr. Hch 13, 5. 14-15; 17, 2; 18, 4). En estos lugares de culto judío los cristianos nunca celebraron la Eucaristía, sino que «tenían la Fracción del Pan en sus casas» (Hch 2, 46, b).
  • En oriente los cristianos utilizaban la sala del piso superior, que es la pieza más tranquila y más discreta (cfr. Hch 20, 7-12). En occidente, el lugar de reunión podía ser el comedor de la casa romana de un cristiano bien acomodado.
  • A partir del siglo II, algunos cristianos regalaban sus casas a fin de que fueran dedicadas especialmente
    al culto divino.
  • Desde mediados del siglo III se comenzaron a construir templos cristianos. Estos edificios religiosos llegaron a ser numerosos en tiempos del emperador romano Dioclesiano, quien ordenó su demolición durante la persecución religiosa que emprendió. De hecho las diversas persecuciones obligaron a los cristianos a trasladar la Eucaristía a las catacumbas.
  • En el principio la Iglesia no estaba dividida en territorios geográficamente determinados; pero conforme ésta crecía y se extendía por todo el mundo conocido, hubo de estructurarse en comunidades territoriales a fin de poder ser mejor atendidas por los presbíteros.
  • Ya desde el siglo III la ciudad de Roma fue dividida eclesiásticamente en porciones territoriales llamadas titulus, lo que fue un antecedente de la parroquia.
  • La suma de las diversas comunidades territoriales de una región originó lo que se llama diócesis, que está a cargo de un obispo. A su vez, la comunión de las diversas diócesis forma la Iglesia universal.
  • En el siglo XVI el concilio de Trento determinó que la parroquia fuera considerada como «órgano principal de la pastoral» y que cada populus (pueblo) debía constituir una parroquia, bajo la guía de su propio pastor, el cual, con el fin de conocer a sus ovejas, debía residir en el territorio encomendado y no en otro, cuidando fielmente el ministerio de la Palabra y los sacramentos.
  • Muchas parroquias de Europa tienen más de mil años de existencia continuada e ininterrumplida, aunque hayan ido cambiando sus templos en tan grande lapso de tiempo.
  • En resumen, la parroquia no es un templo material, sino una porción del Pueblo de Dios — es decir, la comunidad de fieles cristianos— que vive en un territorio delimitado por la diócesis y a cuyo cuidado pastoral el obispo designa a un presbítero para que sea su párroco.

TEMA DE LA SEMANA: UN TALLER PARA APRENDER A ORAR

Publicado en la edición impresa de El Observador del 18 de agosto de 2019 No.1258