Testimonios de amor de la Santa Madre

LA VIRGEN SALVÓ DE UN ATAQUE DEL ESTADO ISLÁMICO

El 21 de octubre de 2016 el grupo terrorista autodenominado Estado Islámico atacó la ciudad de Kirkuk, Iraq, y entró en el dormitorio de siete jóvenes universitarias. Ellas sólo alcanzaron a esconderse debajo de sus camas,

Una de ellas tenía su teléfono celular y envió un mensaje al padre Roni Momika, encargado de los refugiados en el norte de Iraq. El sacerdote les pidió que rezaran y se encomendaran a la Virgen María para que las cuidara mientras, claro, él y otros desde fuera rogaban también por las muchachas.

El caso es que los terroristas estuvieron ocho horas seguidas en el dormitorio comiendo, durmiendo, rezando y hasta curando a sus heridos, y aunque algunos miraron debajo de las camas, jamás reaccionaron porque nunca las vieron.

Para ellas, todas cristianas, fue como si la Virgen les hubiera cerrado los ojos a los terroristas del Estado Islámico a fin de protegerlas.

Es que ella no sólo es Madre de Dios, sino Madre nuestra.

DEJÓ DE SER SATÁNICO GRACIAS A MARÍA SANTÍSIMA

Su nombre era Bartolo Longo y nació en Italia, en una familia católica que a diario rezaba el Rosario, Pero cuando él tenía diez años de edad su mamá murió y Bartolo se fue alejando de Dios.

Cerca de terminar la universidad, en 1863, leyó un libro liberal que le hizo odiar a la Iglesia católica. Envenenado, se convirtió en sacerdote de una secta satánica, dedicándose a realizar misas negras, así como actos blasfemos públicos para ridiculizar la fe católica.

Su salud física y mental se fue deteriorando, y un día un buen católico le dijo: «Vas a morir en el manicomio, y además te vas a condenar para toda la eternidad». Eso sacudió a Bartolo, que sitió el deseo de expulsar el mal de su interior y acudió con un sacerdote que le ayudó a retornar a Dios. Entonce supo que toda su familia había estado rezando esos años el Rosario a la Santísima Virgen para que le alcanzara la gracia del arrepentimiento y el retorno a Cristo.

A partir de 1872 Bartolo Longo se dedicó a propagar la devoción del santo Rosario, predicando y fundando un periódico. Murió en 1926 diciendo: «Mi único deseo es ver a María, que me salvó y me salvará de las garras de Satanás». Fue beatificado en 1980.

ESQUIVÓ UN MISIL POR INDICACIÓN DE LA VIRGEN

Ocurrió en 1982, durante la guerra de las islas Malvinas, entre Gran Bretaña y Argentina. Por el bando argentino fue llamado a las armas el piloto aéreo Eduardo García Puebla, quien por un milagro se salvó de morir en el combate:

«El 1º de mayo, en mi primera misión, me salvó la Virgen: me dijo que esquivara un misil, que mirara a la derecha y así pude salvar a parte de la escuadrilla».

FRANCISCANO ACUCHILLADO SE SALVA

En junio de 2018 el sacerdote franciscano Fadi Shallufi, rector del santuario de la Gruta de la Leche en Belén, fue apuñalado tras proteger dentro del recinto a unos peregrinos que estaban siendo acosados por dos hombres.

Sin embargo, su herida no fue grave gracia a la protección de la Virgen María. Él atestigua: «En la puerta donde recibí la cuchillada, Ella me jalaba con sus manos hacia atrás. Me salvó la vida».

“TE ESTÁ ESPERANDO”

Nadie ama ni podrá amar igual o más de lo que Dios nos ama. Porque «Dios es Amor» (I Jn 4, 8), lo que también significa que Él es la fuente de todo amor verdadero que exista en el Cielo y en la Tierra, pues «el amor viene de Dios» (I Jn 4, 7).

Pero después de Dios quien más ama es la Virgen María. Esto lo sabía Moncha González, mamá de la venerable Alexia González-Barros Gonzáles, española fallecida santamente a los 15 años de edad por enfermedad. El 5 de diciembre de 1985, día de la muerte de Alexia, cuando ésta ya agonizaba, su mamá le decía en el hospital:

«Alexia, te está esperando la Virgen, que te quiere más de lo que yo te quiero aunque no puedo imaginarme que nadie te quiera más de lo que yo te quiero».

Pero, ¿cómo es que la Santísima Virgen María puede amarnos tanto? La respuesta nos la dio el Papa Benedicto XVI el 8 de diciembre de 2010 con esta frase: «Ella nos mira como Dios la miró a ella, humilde muchacha de Nazaret, insignificante a los ojos del mundo pero elegida y preciosa para Dios».

También nosotros somos preciosos para Dios y amados por Él, y por lo mismo somos preciosos para María y amados por ella.

«Cuando Jesús vio a su Madre, y junto a ella al discípulo a quien Él quería mucho, dijo a su Madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego le dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu Madre”» (Juan 19, 26-27). Desde entonces los discípulos de Jesús son hijos de María y, como hizo el apóstol san Juan, hay que recibirla en casa para vivir siempre con ella.

D.R.G.B.

TEMA DE LA SEMANA: CONOCER PARA AMAR A MARÍA SANTÍSIMA

Publicado en la edición impresa de El Observador del 8 de septiembre de 2019 No.1261