La existencia de los ángeles ha sido revelada por Dios de manera tan clara que dijo Benedicto XVI en el Angelus del 1º de marzo de 2009:

«Quitaríamos una parte notable del Evangelio si dejáramos aparte a estos seres enviados por Dios, que anunciaron su presencia entre nosotros y que son un signo de ella. Invoquémosles a menudo, para que nos sostengan en el empeño de seguir a Jesús».

Desgraciadamente no todos los cristianos creen en los ángeles; otros sí lo hacen, pero de mane-ra equivocada, por ejemplo, pensando que sólo los niños tienen un ángel de la guarda; y otras perso-nas piensan que los ángeles son seres destinados a cumplir los caprichos humanos, como enseña la New Age.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña: «La existencia de seres espirituales, no corporales, que la sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escri-tura es tan claro como la unanimidad de la Tradición» (n. 328).

Su definición dogmática —hecha para esclarecer la verdad revelada frente a las desviaciones— tuvo lugar en el año 1215, durante el concilio IV de Letrán; y, debido al materialismo y al raciona-lismo imperante, esta verdad fue reafirmada en 1870 en el concilio Vaticano I, y luego en el Credo del Pueblo de Dios escrito en 1968 por Pablo VI.

LOS SIETE ARCÁNGELES

La reforma litúrgica de 1969 estableció que el 29 de septiembre se celebrara litúrgicamente a los ar-cángeles san Miguel, san Gabriel y san Rafael, y el 2 de octubre a los santos ángeles custodios.

Aunque hay siete arcángeles (cfr. Tobías 12, 15 y Apocalipsis 8, 2), sólo Miguel, Gabriel y Rafael son mencionados por su nombre en las Sagradas Escrituras.

La New Age hace propaganda de los supuestos nombres de los otros cuatro arcángeles —Uriel, Baraquiel, Seactiel (o Salatiel) y Yehudiel—, los cuales aparecen en el libro apócrifo de Enoc (escrito entre los siglos III a.C. y I a.C.) que, aunque no es parte de la Biblia, la Iglesia Ortodoxa Etíope con-sidera que sí lo es.

Pero el Directorio de la Piedad Popular, redactado en 2002 durante el pontificado de Juan Pablo II, enseña:

«Hay que rechazar el uso de dar a los ángeles nombres particulares, excepto Miguel, Gabriel y Rafael, que aparecen en la Escritura» (n. 217).

¿ÁNGEL O ARCÁNGEL?

La palabra «arcángel» viene del griego archángelos, compuesta por el antiguo prefijo griego arc o ar-cho, que  significa «que gobierna, que dirige, que comanda, que lidera», y «ángel», que significa «mensajero». A partir de estas raíces, un arcángel es un «ángel jefe» o «ángel principal».

El Papa san Gregorio Magno ya había explicado la distinción entre las misiones de los simples ángeles y los arcángeles: «Los que entregan los mensajes de menor importancia son llamados ánge-les, y los que anuncian mensajes de suprema importancia son llamados arcángeles».

Por su parte, Benedicto XVI explicó en su homilía del 29 de septiembre de 2007 las misiones de Miguel, Gabriel y Rafael:

SAN MIGUEL ARCÁNGEL

«En la Sagrada Escritura lo encontramos sobre todo en el libro de Daniel, en la carta del apóstol san Judas Tadeo y en el Apocalipsis. En esos textos se ponen de manifiesto dos funciones de este Arcán-gel: Defiende la causa de la unicidad de Dios contra la presunción del dragón, de la ‘serpiente anti-gua’, como dice san Juan. La serpiente intenta continuamente hacer creer a los hombres que Dios debe desaparecer, para que ellos puedan llegar a ser grandes; que Dios obstaculiza nuestra libertad y que por eso debemos desembarazarnos de Él…

«La otra función del arcángel Miguel, según la Escritura, es la de protector del pueblo de Dios (cfr. Daniel 10, 21; 12, 1)».

SAN GABRIEL ARCÁNGEL

«Al arcángel Gabriel —continua Benedicto XVI— lo encontramos sobre todo en el magnífico relato del anuncio de la encarnación de Dios a María, como nos lo refiere san Lucas (cfr. Lc 1, 26-38).

«Gabriel es el mensajero de la encarnación de Dios.

«Llama a la puerta de María y, a través de él, Dios mismo pide a María su ‘sí’ a la propuesta de convertirse en la Madre del Redentor: de dar su carne humana al Verbo eterno de Dios, al Hijo de Dios.

SAN RAFAEL ARCÁNGEL

«San Rafael se nos presenta, sobre todo en el libro de Tobías, como el ángel a quien está encomenda-da la misión de curar…

«El libro de Tobías refiere dos tareas emblemáticas de curación que realiza el arcángel Rafael:

«Cura la comunión perturbada entre el hombre y la mujer; cura su amor. Expulsa los demonios que, siempre de nuevo, desgarran y destruyen su amor. Purifica el clima entre los dos y les da la capacidad de acogerse mutuamente para siempre…».

«En segundo lugar, el libro de Tobías que habla de la curación de la ceguera».

MÁS DETALLES

Miguel significa «¿Quién como Dios?». A causa de su hazaña de hacer batalla contra Lucifer y demás ángeles rebeldes a Dios y expulsarlos del Cielo, se le conoce a san Miguel como el líder o príncipe de los ángeles. Las citas bíblicas donde aparece su nombre son:

  • Daniel 10, 13-21.
  • Daniel 10, 21.
  • Daniel 12,1.
  • Judas 1, 9.
  • Apocalipsis 12, 7-9.

Gabriel significa «Poder de Dios». Se cree que pudo ser el ángel que consolaba a Cristo en el Huerto de Getsemaní y, debido a esto, se le conoce como el ángel heraldo y el ángel de la misericor-dia. Las citas bíblicas donde aparece su nombre son:

  • Daniel 8, 15-26.
  • Daniel 9, 21-27.
  • Lucas 1, 11-38.
  • Rafael significa «Dios ha sanado». Podría ser el ángel que agita el agua en la piscina de Betesda en Jerusalén, dando sus propiedades curativas, como se menciona en el Nuevo Testamento. El nombre de Rafael sólo aparece en el capítulo 12 del libro de Tobías; pero su presencia está en casi todo el libro.

D. R. G. B.

TEMA DE LA SEMANA: «ENVIARÉ DELANTE DE TI UN ÁNGEL…» (ÉXODO 33,2)

Publicado en la edición impresa de El Observador del 29 de septiembre de 2019 No.1264