Escribió santa Brígida de Suecia, mística del siglo XIV y santa patrona de Europa, que entre las muchas revelaciones privadas que recibió de Jesucristo, Él en una ocasión le indicó: «Cuando quieras algo, pídelo a través de Judas Tadeo».

Jesús agregó: «De acuerdo con su sobrenombre Tadeo, ‘el amable, el lleno de amor’, se mostrará sumamente dispuesto a ayudarte».

En otra de sus revelaciones, Cristo le ordenó a santa Brígida que se le dedicara un altar en el templo que estaba construyendo. Le dijo: «El quinto altar debe ser para Tadeo, quien con la pureza de su corazón vencerá al demonio».

FUE UN SANTO OLVIDADO

La Biblia refiere que Judas Tadeo fue uno de los doce Apóstoles de Jesucristo. Pero por el hecho de que portara el mismo nombre que el que traicionó a Jesús hizo que muchos fieles cristianos confundieran a ambos Judas, creyendo que eran la misma persona.

Desde el tiempo en que se escribieron los Evangelios ya debieron presentarse confusiones, de ahí que el Apóstol y evangelista san Juan necesitó aclarar en el pasaje bíblico del discurso de Jesús en la Última Cena, «Judas, no el Iscariote, le dijo: ‘Señor, ¿por qué hablas de manifestarte a nosotros y no al mundo?’» (Jn 14, 22).

CULTO LIMITADO

Obviamente la Tradición de la Iglesia tenía muy claro quién era este santo Apóstol, dónde predicó, cómo murió y dónde fue sepultado. Así, por el del martirologio de Beda y Adón, lo mismo que a través de san Jerónimo y san Isidoro, se sabe que san Judas fue martirizado en Persia junto con el Apóstol san Simón.

Por tanto, el culto de veneración a san Judas existe desde el siglo I de la era cristiana en la Iglesia; pero a causa de las confusiones no despertó durante siglos devoción en el común de los fieles.

Sólo algunos cuantos, con mayor cultura o mejor acceso a las Sagradas Escrituras —que entonces eran muy difíciles de poseer, pues se tenían que escribir a mano—, eran devotos del santo; por ejemplo, Enrique III «el negro», emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, que en 1059 le dedicó a san Judas una Colegiata —templo con cabildo— en la ciudad alemana de Goslar.

Cuando los musulmanes se apoderaron de Persia, los restos de san Judas habían sido llevados a Roma. Al parecer el Papa León III, después de haber coronado emperador a Carlo Magno en el año 800, le donó parte de los restos del santo, siendo conducidos a la Basílica de san Saturnino de Tolosa (Francia), donde fueron descubiertos en 1511, y a partir de entonces se volvieron muy venerados.

DESDE SANTA BRÍGIDA EN ADELANTE

La revelación de Jesucristo a santa Brígida contribuiría a que, con el paso de los años, el Apóstol fuera más conocido y amado, empezando en Suecia y luego en otras naciones europeas. En el siglo XVIII ya era muy popular san Judas en Austria, y sobre todo en Polonia, donde muchos varones son bautizados con el nombre Taddeusz.

Fue sólo hasta el siglo XIX, con la publicación de varios libros en Italia y España acerca de este santo, que la devoción realmente se extendió a estas naciones.

Luego los misioneros claretianos la introdujeron en América. Esta congregación religiosa fue fundada en 1849, en España, por san Antonio María Claret, y ésta promovió la creación de la Liga Nacional de San Judas Tadeo en varios países.

PARA CAUSAS IMPOSIBLES

El que fuera el propio Jesucristo quien recomendara pedir por intercesión de san Judas Tadeo era ya de por sí una garantía de respuesta.

El hecho es que la devoción ha crecido precisamente en momentos muy duros; por ejemplo, Estados Unidos comenzó nada menos que en la Gran Depresión, y tuvo un nuevo auge durante la Segunda Guerra Mundial, y otro más durante la Guerra de Vietnam.

La intercesión de san Judas ha resultado muy efectiva en estas difíciles circunstancias —por ejemplo, para conseguir empleo o vivienda—, por lo que se ha convertido a los ojos de los fieles de todo el continente en el santo patrono de los desesperados o de las causas imposibles. Por eso a él recurren miles de personas cuando encuentran todas las puertas cerradas, a fin de que, por su intermediación, Dios les permita encontrar una solución a sus problemas.

De este modo, de ser el santo más desconocido u olvidado, ha pasado a ser de los más populares de todos los tiempos.

Redacción

TEMA DE LA SEMANA: EL ABOGADO DE LAS CAUSAS DIFÍCILES Y DESESPERADAS

Publicado en la edición impresa de El Observador del 20 de octubre de 2019 No.1267