Muchas personas han encontrado en san Judas Tadeo a un eficaz intercesor en medio de las dificultades de la vida: enfermedades, desempleo, problemas económicos o familiares, secuestros, adicciones, etc.

Pero en México la devoción también ha derivado con frecuencia en grandes desviaciones por parte de muchos:

  • No se hace caso de Cristo, a pesar de que Él y sólo Él es quien hace los milagros por intercesión de san Judas.
  • A pesar de los favores recibidos no hay acercamiento a la Confesión y la Eucaristía porque no se da el paso hacia la auténtica conversión.
  • Se piensa supersticiosamente que si el devoto no honra los días 28 de cada mes al santo y no le cumplen las promesas hechas, san Judas los va a castigar.
  • Se distribuyen «cadenas» de oración a san Judas donde se exige compartir el contenido a un número determinado de personas y en un lapso de tiempo para garantizar la obtención de un favor —como un acto de magia—, y amenazando con males a quienes rompan la difusión de la cadena.
  • Se piden cosas a san Judas que son contrarias a la voluntad de Dios —por ejemplo, la venganza contra alguna persona—, o bien cosas superfluas.
  • Se ha vuelto una devoción urbana propia de muchos jóvenes, sobre todo varones, metidos en problemas —drogadictos, ladrones, narcotraficantes, prostitutos, etc. —, que no ven a san Judas Tadeo como su intercesor para mejorar y acercarse a Dios, sino como protector cómplice de su mala vida. Quizá por confundirlo —todavía— con Judas Iscariote, hasta lo ponen en la misma categoría que a la satánica «santa muerte» o al adorado bandido Jesús Malverde, el «santo de los narcos» que de santo no tiene nada. Convierten así a san Judas en «el santo de los delincuentes».

San Judas, como todos los santos, antes que intercesor es un modelo de vida cristiana a imitar para llegar a Jesucristo y, así, alcanzar la salvación eterna.

TEMA DE LA SEMANA: EL ABOGADO DE LAS CAUSAS DIFÍCILES Y DESESPERADAS

Publicado en la edición impresa de El Observador del 20 de octubre de 2019 No.1267