Por Sergio Estrada

Capacitar y sensibilizar a los agentes de la pastoral de prevención en el cuidado de la protección a niños y personas en situación de vulnerabilidad de diversos países de Latinoamérica, así como la reflexión desde una perspectiva interdisciplinar, con el fin de crear sinergias entre las distintas instituciones de prevención a menores en América Latina para la creación del Consejo Latinoamericano de Prevención, fue el objetivo del Congreso latinoamericano sobre la prevención de abuso a menores que se llevo a cabo del 6 al 8 de Noviembre en la UPM.

El Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la protección del menor (CEPROME), tiene como propósito, la formación y el aprendizaje para todos aquellos involucrados en el servicio pastoral, tanto para el apoyo de sobrevivientes como la prevención del abuso durante los procesos de discernimiento vocacional de los candidatos al sacerdocio o a la vida religiosa.

ERRADICACIÓN DEL ABUSO DEBE SER EN SINODALIDAD

En el mensaje de apertura, el P. Daniel Portillo Treviso, Director de CEPROME, afirmo que este mal se debe de erradicar con un espíritu colegial, sinodal y transversal en comunión, “Si estos esfuerzos no crean sinergia con un frente común no habrá cambios de estas situaciones que laceran la confianza de la Iglesia. Toda aspiración preventiva deberá manejar una colaboración en donde se coloque la dignidad del menor como valor central que permite la nutrida acción de cada una de las ciencias e instituciones colaborativas”.

La prevención de estos abusos en la Iglesia no se trabajan solos, sino que comienza con la participación de una persona, de una familia, de una iglesia diocesana o congregación religiosa y una nueva generación de católicos dispuestos a lograr el cambio cultural de la protección en el entorno eclesial-social.

“La sociedad esta fracasando hoy en día en la protección a los niños, ya que muchos son maltratados y explotados en una escala sin precedentes en el mundo. Este congreso consiste en el trabajo eclesial en donde se busquen soluciones positivas que permitan asegurar que la totalidad de los niños en nuestro continente tengan espacios seguros”, señalo el director de CEPROME.

Expuso que la protección a niños, adolecentes y personas vulnerables debe tener prioridad y se debe comprometer una cultura de protección que pueda garantizar la seguridad de los menores en la sociedad, “La Iglesia en América Latina no puede esperar cambios significativos si se continúan con los mismos procedimientos. Víctimas que han padecido este delito en nuestras diócesis, la tolerancia cero no significa intolerancias patológicas”.

IGLESIA Y SOCIEDAD DEBEN TRABAJAR CONJUNTAMENTE

En su momento, el P. Mario Ángel Flores, Rector de la UPM puntualizó que se debe analizar de manera interdiciplinar para la credibilidad de la Iglesia actual, por el grave delito de abuso a menores que han sido heridos en su inocencia y conciencia por parte de unos consagrados con el fin de encontrar los caminos de autenticidad cristiana.

Ante esto, pidió avanzar a una autentica restauración integral de todos, y solo se puede dar en el reencuentro con Jesucristo como Juez Universal que llama a la conversión con misericordia. Se necesita una Iglesia más comprometida, renovada con un rostro más cercano y creíble de una Iglesia redimida.

Se definió a las raíces que originan estas conductas erróneas y equivocadas del ser humano en el campo social y eclesial: Crisis en la familia, crisis educativa y la crisis eclesial.

Más información: https://ceprome.com/

Foto: CEPROME