El ritmo vertiginoso de las nuevas tecnologías rodea a generaciones atrás y por ende a las nuevas generaciones. Existen muchas situaciones que podemos hacer con un clic, tales como subir nuestros estados de ánimo, realizar tareas en grupo, acudir a cursos en línea, intercambiar información, realizar transacciones bancarias, visitar museos, agregar contactos; sin embargo, qué sucede cuando la tecnología abruma, agota y nos exige «clicquear» absolutamente todo lo que nos rodea.

Por Mary Velázquez Dorantes

Cómo puede el individuo sobreponerse al mundo tecnológico y al mundo de las necesidades reales. El universo digital oferta la vida de los clics como la tendencia para sobrevivir y obtener grandes beneficios, una vida más cómoda, realizar negocios, estar en línea. Al tren se suben las redes sociales, las aplicaciones, los blogs, mientras que los jóvenes viven conectados al ocio, al entretenimiento, a las relaciones interpersonales, al consumo y a la expresión de las emociones.

El clic ha cambiado la forma en cómo vivimos y es necesario tener listo el salvavidas que nos ayude a ir hacia buen puerto.

CONECTADOS PARA CONOCERNOS

El 80% de las nuevas relaciones interpersonales sucede bajo las conexiones, bajo el clic de un chat o de un servicio de mensajería; nos conectamos para compartir historias de vida, hobbies, relaciones de trabajo y, en muchos de los casos, reclamos de conversaciones y eventos en los que el hombre actual se encuentra involucrado; cada dispositivo al que nos conectamos agregamos a los amigos virtuales o a los llamados contactos. Bajo un clic se comparten datos personales, gustos, fotos de actividades, intereses particulares. En la mayoría de las situaciones estas conexiones son públicas, los riesgos no son tomados en cuenta, la red sugiere momentos de estar en contacto. En México el grupo que más clic realiza es el de los que tienen entre 25 y 34 años de edad, siendo las mujeres quienes más comparten información con sus conexiones.

UN CLIC DE ENTRETENIMIENTO

Aunque la información y el conocimiento son la exigencia para la vida digital, para nuestro país el entretenimiento está a la cabeza. El 91% de los mexicanos conectados acceden a la diversión y el entretenimiento desde sus múltiples dispositivos tecnológicos; las llamadas industrias culturales invierten un 47% en acciones, paquetes y programas con los que, gracias a un clic, el mexicano promedio se divierte.

Los videos en las redes sociales representan la consolidación máxima del tiempo invertido en entretenimiento, seguido de YouTube a quien la generación Z aborda para enterarse de temas o simplemente para ser curiosos.

Otro de los factores recurrentes en las nuevas generaciones es el pago de contenidos. Los jóvenes de ahora invierten su dinero en un entretenimiento «limpio» de publicidad, y contratan servicios que les resulten llamativos y disponibles en pago digital.

COMPRAS INMEDIATAS, EMOCIONES RÁPIDAS

El clic que ocupa el segundo lugar de uso en México es el de las compras. Cinco de cada 10 mexicanos compra en línea. Algunos desean ahorrarse la visita a la tienda real, otros no resisten a la tentación de la emoción que produce el comprar de forma rápida. Los productos que más adquieren los mexicanos son ropa, electrónicos, muebles y, por supuesto, contenido digital.

La inmediatez es el rasgo característico que distingue esta actividad. El espacio digital rodeado de las redes sociales se ha vuelto parte de la vida cotidiana, seguido de las compras a través de éstas. El 82% de los mexicanos conectados realiza actividades de consumo por esta vía. El 31% del tiempo de los navegantes está destinado al consumo.

La forma en la que damos clic y los lugares que visitamos están determinando la radiografía de la vida. Los antropólogos están observando la evolución del hombre a partir de sus aparatos tecnológicos, de sus barreras de acceso, de sus perfiles sociales y económicos.

La percepción no se inclina en contra pero tampoco a favor. El tiempo transcurrido en el mundo del clic continúa siendo estudiado. Al tren se suman aspectos de educación formal, educación emocional, educación financiera. Sin embargo, son los usuarios quienes dictan las pautas para entender este nuevo fenómeno.

En las estadísticas recientes los nuevos usuarios que dan clic son los de seis años de edad, generaciones que están creciendo con un clic en su forma de vida.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 17 de noviembre de 2019 No.1271